Nueva ley. El Senado avala la norma tras de 15 horas de debate Argentina es el primer país de América Latina en reconocer el matrimonio homosexual Denuncia de la Conferencia Episcopal
BUENOS AIRES | EL PAÍS DE MADRID Y LA NACIÓN / GDA
A las cuatro de la madrugada y tras 15 horas de acalorada discusión, el Senado aprobó en reñida votación la ley que autoriza el matrimonio homosexual, por primera vez en América Latina. La norma dividió a los argentinos y aún genera polémica.
Los centenares de hombres y mujeres que, pese al frío, esperaron a pie firme en la plaza frente al Parlamento durante el eterno debate prorrumpieron en gritos y cánticos al escuchar el resultado. La votación final, 33 a favor, 27 en contra, 3 abstenciones y nueve senadores ausentes, no refleja la enorme tensión y las dudas que rodearon hasta el último minuto la aprobación del proyecto de ley, combatido con todas sus fuerzas por la jerarquía de la Iglesia Católica y por las Iglesias evangélicas, que llegaron a calificarlo de "plan del demonio".
La Iglesia quemó sus últimos cartuchos con una gran manifestación frente al Senado pocas horas antes de que se abriera la discusión sobre el matrimonio gay, ya aprobado por la Cámara de Diputados. La jerarquía eclesiástica apostó fuerte para intentar atraer a una mayoría de los 72 senadores (tres por provincia) que componen la Cámara Alta y varios de ellos, de diferentes grupos políticos, estuvieron indecisos hasta el final. Las llamadas de teléfono, presionando en uno u otro sentido, inundaron durante la sesión parlamentaria los celulares de los senadores indecisos.
Por otra parte, también estuvo especialmente activo el ex presidente Néstor Kirchner, que es diputado, y no podía estar presente en el Senado, pero que puso en juego todos sus recursos para que el proyecto de ley saliera adelante. La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que también apoyó el matrimonio gay, se encontraba de viaje en China, adonde la acompañaron dos senadoras que inicialmente se habían pronunciado contra el matrimonio gay.
La mandataria fue una de las primeras en saludar ayer la aprobación de la ley. "Estoy muy satisfecha. Ha sido un paso positivo", destacó la presidenta desde Shangai. Fernández volvió a arremeter contra la Iglesia por la manera en que planteó su oposición al proyecto. "No estaba de acuerdo con el discurso que rodeaba el debate. El hecho de que se hablase de guerra de Dios, por ejemplo, mostraba una radicalización que no resultaba positiva de ninguna manera", planteó.
Y agregó: "Si pensamos que hace 50 años las mujeres no podían votar y no hace mucho en EE.UU. no podía haber casamientos interraciales, y en Argentina la única forma de contraer matrimonio era a través de la Iglesia y nos encontramos cómo ha cambiado todo, podemos pensar que este ha sido un paso positivo que defiende el derecho de la minoría".
Algunos parlamentarios que votaron a favor de la ley reconocieron que parte de su electorado no comprendería su vo-to. El peronista disidente Luis Juez afirmó que votaría a favor y que "al día siguiente seguiría siendo el mismo tipo cristiano y fanático de la Virgen" que ha sido siempre porque lo que se discutía era "un tema de igualdad ante la ley". Las mayores dudas partieron de las filas de los radicales, que pidieron rechazar esta ley y consolidar un nuevo tipo de unión civil, que no se denominara matrimonio y que no permitiera a las parejas homosexuales la adopción, tal y como sucede en Uruguay.
La jerarquía de la Iglesia no reaccionó inmediatamente a la aprobación del matrimonio gay, aunque Justo Carbajales, representante del departamento de laicos de la Conferencia Episcopal Argentina habló de la existencia de un pacto detrás de la ciudadanía. "Hay un gran enojo y una gran frustración, sobre todo, de los ciudadanos de las provincias por haber visto a muchos de sus senadores hacer lo contrario de lo que habían prometido públicamente o haberse ausentado a la hora de la votación", aseguró. "Se va a denunciar públicamente a aquellos que fijaron una posición en contra y votaron a favor del proyecto, mintiéndole a su electorado. La gente no quiere que la defrauden más", subrayó.
Reacciones de algunos protagonistas
Guillermo Cartasso
Asesor laico de la Conferencia Episcopal de argentina
La aprobación de la ley que autoriza el matrimonio homosexual "violenta el principio de igualdad, ya que se pretende tratar de idéntica manera a situaciones que evidentemente no son idénticas entre sí".
Cristina Fernández
presidenta argentina
"Es un paso positivo que defiende el derecho de la minoría en la Argentina", dijo desde China. "No estaba de acuerdo con el discurso que rodeaba el debate", agregó la mandataria al continuar con sus críticas a la Iglesia.
María Rachid
Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales
"Ha ganado la no discriminación, la igualdad y la democracia. Es legítimo que haya un sector de la sociedad que no esté de acuerdo. Lo que no está bien es que intente imponerlo al conjunto de la gente".
Leyes en el resto del mundo
HOLANDA: Tras haber creado en 1998 una unión civil abierta a los homosexuales, Holanda fue, en abril de 2001, el primer país en autorizar el casamiento civil a parejas del mismo sexo. Las obligaciones y derechos de los cónyuges son idénticos a los de miembros de matrimonios heterosexuales, entre ellos la adopción.
BÉLGICA: Los casamientos entre homosexuales están autorizados desde junio de 2003. Las parejas gays tienen los mismos derechos que las parejas heterosexuales.
ESPAÑA: El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero legalizó en julio de 2005 el casamiento entre personas del mismo sexo. Estas parejas, casadas o no, tienen también la posibilidad de adoptar.
CANADÁ: La ley sobre el casamiento de parejas homosexuales y el derecho a adoptar entró en vigencia en julio de 2005. Anteriormente, la mayoría de las provincias canadienses ya autorizaban la unión entre personas del mismo sexo.
SUDÁFRICA: En noviembre de 2006, Sudáfrica se transformó en el primer país de África en legalizar la unión entre dos personas del mismo sexo por "casamiento" o "unión civil".
NORUEGA: Una ley de enero de 2009 pone en un pie de igualdad las parejas homosexuales, tanto para el casamiento y la adopción como para la asistencia a la fecundación. Desde 1993, contaban con la posibilidad de unión civil.
SUECIA: Pionera en materia de derecho de adopción, desde mayo de 2009 permite a las parejas homosexuales casarse por civil o religiosamente. Desde 1995, estaban autorizadas a unirse por `unión civil`.
PORTUGAL: Una ley, que entró en vigencia en junio de 2010, modifica la definición de casamiento al suprimir la referencia a "de diferente sexo". Excluye el derecho a adoptar.
ISLANDIA: La primera ministra, Johanna Sigurdardottir, se casó con su compañera el 27 de junio, día de la entrada en vigencia de la ley que legalizó los casamientos homosexuales. Hasta entonces sólo podían unirse legalmente.
OTROS CASOS: En EE.UU., cinco estados autorizaron el casamiento gay: Iowa, Connecticut, Massachusetts, Vermont y New Hampshire y Washington. En México sólo en el distrito federal. Otros países han adoptado legislaciones respecto a la unión civil: Dinamarca abrió en 1989 la vía al crear una "unión registrada", Francia (1999), Alemania (2001), Finlandia (2002), Nueva Zelanda (2004), Reino Unido (2005) República Checa (2006), Suiza (2007), Uruguay y Colombia.
Fuente: "El País digital", viernes 16 de julio de 2010.
viernes, 16 de julio de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
EMPRESA "CLARO" PONE OBSTÁCULOS A LA RESCISIÓN DE CONTRATO.
El siguiente es un relato de un problema que la autora de este blog viene tratando de resolver con la empresa CLARO, que, a su juicio, violenta las normas relacionadas con la protección al consumidor, en especial, su libertad de rescindir el contrato cuando lo estime conveniente, tal como lo establece el mismo.
1. En el mes de agosto de 2008 contraté una línea telefónica por el plazo de un año. Cumplido el mismo decidí cancelarlo, teniendo el teléfono totalmente al día, comunicándome al *611, tal como se me indicó.
2. Sin embargo, debido a que se me ofreció pasar la línea a sistema tarjetero, acepté, quedando registrada dicha modificación, esto es, la cancelación de la línea por contrato y el pase a tarjetero. Mi línea, a partir de ese momento (agosto de 2009), quedó inutilizable por mi parte, aún para cargar tarjeta.
3. Se me dijo que en el transcurso de 48 horas, la empresa se comunicaría conmigo para habilitar la línea, y cargar una tarjeta.
4. La empresa CLARO no se comunicó conmigo, y, en lo que a mí respecta, tampoco.
5. Meses después recibo una comunicación al teléfono de línea de contacto, donde se me dice por parte de CLARO que adeudo facturas por dicha línea. Al consultar, se me contesta que, debido a que no había existido esa comunicación entre la empresa y quien suscribe, y no había cargado tarjeta en 72 horas, no se habían cumplido los requisitos del pase a tarjetero, el que no se había efectuado, y la línea había continuado activa. Cuando les dije que CLARO había quedado en comunicarse, se me dijo que si CLARO no lo hacía, debía hacerlo yo, pero que era requisito ineludible para el pase a tarjetero el cargar tarjeta en 72 horas.
6. Cabe destacar que tales requisitos NO CONSTAN EN EL CONTRATO.
7. Primero se me dijo que adeudaba todos los meses que habían transcurrido, pero luego, que sólo adeudaba la factura correspondiente al mes en que había solicitado el pase a tarjetero, con las correspondientes moras.
8. Entendiendo injusta la situación, porque una cosa es que comience a operar el sistema tarjetero, y otra, muy distinta, es que la línea continuara activa (lo cual, si hubiese sido así, hubiese tenido la posibilidad de utilizarla en esos meses) me negué a pagar dicha factura, pero, ante las continuas llamadas de CLARO reclamando el pago, y la amenaza de enviarme al CLEARING, decidí pagar y cancelar definitivamente, y nuevamente llamé al *611, en el mes de noviembre de 2009.
9. Me dijeron que debía enviar una carta certificada a una casilla de correo, expresando mi deseo de cancelar, según quedó registrado en el mes de noviembre. Que CLARO no aceptaba cancelaciones en sus locales de venta, personalmente (lo cual sería deseable, para evitar este tipo de malentendidos), ni siquiera en Casa Central, que la carta demoraba 10 días hábiles en llegar a la empresa, más la demora del propio Correo, y que para cancelar debía pagar el mes que me estaban reclamando.
10. Envié la carta por correo certificado, y cancelé la deuda que mantenía con la empresa, yendo a Casa Central, en Portones, único punto que me aceptaba el pago, ya que el chip estaba dado de baja, habiéndoseme rechazado el pago en los locales ABITAB y en los Centros de atención al cliente de Pando.
11. Con la factura que se me reclamaba paga, y la carta enviada de la forma que se me había solicitado, me quedé tranquila de que la línea había sido cancelada, guardando, por cualquier reclamo, la constancia expedida por el Correo.
12. Transcurridos cuatro meses después de haber enviado la carta solicitando la cancelación definitiva en el mes de noviembre, ahora, en el mes de marzo, recibo otra llamada de CLARO donde SE ME SOLICITA VERIFICAR EL DOMICILIO DEBIDO A QUE NO ESTÁN LLEGANDO LAS FACTURAS. Les respondí que eso estaba muy bien, ya que la línea había sido cancelada, por lo cual no debía recibir nada de parte de ellos.
13. ME CONTESTAN QUE LA LÍNEA CONTINÚA ACTIVA, YA QUE YO NO ME HABÍA COMUNICADO PARA VER SI LA CARTA QUE ENVIÉ HABÍA LLEGADO, Y QUE DICHA CARTA HABÍA PERDIDO VALIDEZ, YA QUE TENÍA 30 DÍAS, POR LO QUE, SI DESEABA CANCELAR, DEBÍA ENVIAR OTRA, Y PAGAR EL MES CORRESPONDIENTE A LA QUE YA HABÍA ENVIADO ANTERIORMENTE.
14. Del mismo modo en que no se me había dicho que si no cargaba tarjeta en 72 horas la línea continuaba activa, tampoco se me había dicho que si no cumplía con el requisito de llamar para ver si la carta había llegado, la línea seguiría activa y debía pagar el mes. Mucho menos que dicha carta tenía una validez de 30 días.
15. A esto pregunto: desde cuándo las cartas tienen plazo de validez? Una carta llega o no llega, no adquiere validez porque uno llame para ver si llegó, ni la pierde si no lo hace. Y por qué CLARO no me permite hacer valer la carta que envié en el mes de noviembre pidiendo la cancelación? No veo otra razón que la intención de CLARO de seguir cobrando haberes a clientes que cometieron el error de solicitar su servicio por contrato, ya que si CLARO realmente entendiera que la línea continuaba activa, no sólo me cobraría los meses de agosto y noviembre, coincidentes con mis solicitudes de pase a tarjetero y cancelación respectivamente, sino todos los transcurridos, con la contrapartida de que hubiese podido seguir utilizando el servicio, por lo menos, cargando una tarjeta, lo que, sin embargo, me fue vedado a partir del momento en que solicité el pase a tarjetero, en el mes de agosto.
16. A esto aduce CLARO que una cosa es que el chip está dado de baja por falta de pago, lo que sería mi caso, y otra, que lo esté por cancelación. Pero olvida la empresa que el mismo fue dado de baja en el mes de agosto, en que estaba al día, si no, no se me hubiese permitido solicitar el pase a tarjetero. No es exacto decir que el chip fue dado de baja por falta de pago, la falta de pago provino después de todo este malentendido provocado por CLARO.
17. Cuál es el justificativo que utiliza la empresa? Aparentemente, una cláusula contenida en el contrato que expresa que ante la intención de cancelar, el cliente debe comunicarse al *611, que es quien le dictará el procedimiento.
18. Así es como el cliente pasa a ser rehén del *611, a través del cual la empresa no informa en forma completa y debida acerca de los pasos a seguir para cancelar, ni las consecuencias que tiene la más pequeña y pueril omisión en el cumplimiento de esos requisitos (como es el no llamar para ver si una carta llegó) aun cuando esas consecuencias sean de la magnitud que significa la continuidad de la línea con las obligaciones de pago.
19. En mi caso particular, si la línea continuaba activa por no cargar tarjeta en 72 horas, aun cuando haya sido CLARO quien se comprometió a llamar, si continuaba activa por no llamar para ver si la carta en que pido la cancelación llega, si esa carta tiene 30 días de validez, todo eso me debió haber sido informado detalladamente en el momento en que manifiesto mi intención de pasar a tarjetero o cancelar definitivamente, y no a los meses, cuando recibo llamadas de este tipo y amenazas de Clearing.
20. Es ahora cuando me rehuso a seguir haciendo el juego de la empresa, que me dice que si no pago lo que se me reclama, la línea sigue activa, y corro el riesgo de ser enviada el Clearing por una línea cuyo contrato está vencido, y la línea inutilizable hace tiempo, sólo porque la empresa decide poner nuevos requisitos a la cancelación.
21. El carácter abusivo del proceder de CLARO, que pone al cliente en manos de los continuos requisitos que, en forma antojadiza pone el *611, resulta evidente y amerita que se tomen medidas por los organismos competentes.
22. ¿Dicha cláusula habilitaría a CLARO a pedir al cliente, mediante la llamada al *611, el pago de U$S 1.000.000 para cancelar? Según el razonamiento de CLARO, parece que sí, ya que lo que no esté contenido en el contrato, puede ser exigido caprichosamente por el *611.
23. Qué me garantiza que si ahora pago el mes que se me reclama, y vuelvo a enviar una carta, no se me diga que no llegó, o que falta algún requisito más, de lo que me enteraré dentro de 4 meses, cuando vuelva a recibir otra llamada, y se me quiera seguir cobrando, por una línea que no utilizo ni puedo utilizar, pero que ellos siguen teniendo en el sistema como “activa”?
Publico este caso para prevenir a incautos que puedan caer en manos de la empresa CLARO, mediante la solicitud de una línea telefónica por contrato, del cual, si es por la empresa, no saldrán jamás.
Actualización 14 de mayo de 2010: Formulada la queja en Defensa del Consumidor (0800 7005), la empresa canceló la línea en cuestión, libre de deudas para mi parte.
1. En el mes de agosto de 2008 contraté una línea telefónica por el plazo de un año. Cumplido el mismo decidí cancelarlo, teniendo el teléfono totalmente al día, comunicándome al *611, tal como se me indicó.
2. Sin embargo, debido a que se me ofreció pasar la línea a sistema tarjetero, acepté, quedando registrada dicha modificación, esto es, la cancelación de la línea por contrato y el pase a tarjetero. Mi línea, a partir de ese momento (agosto de 2009), quedó inutilizable por mi parte, aún para cargar tarjeta.
3. Se me dijo que en el transcurso de 48 horas, la empresa se comunicaría conmigo para habilitar la línea, y cargar una tarjeta.
4. La empresa CLARO no se comunicó conmigo, y, en lo que a mí respecta, tampoco.
5. Meses después recibo una comunicación al teléfono de línea de contacto, donde se me dice por parte de CLARO que adeudo facturas por dicha línea. Al consultar, se me contesta que, debido a que no había existido esa comunicación entre la empresa y quien suscribe, y no había cargado tarjeta en 72 horas, no se habían cumplido los requisitos del pase a tarjetero, el que no se había efectuado, y la línea había continuado activa. Cuando les dije que CLARO había quedado en comunicarse, se me dijo que si CLARO no lo hacía, debía hacerlo yo, pero que era requisito ineludible para el pase a tarjetero el cargar tarjeta en 72 horas.
6. Cabe destacar que tales requisitos NO CONSTAN EN EL CONTRATO.
7. Primero se me dijo que adeudaba todos los meses que habían transcurrido, pero luego, que sólo adeudaba la factura correspondiente al mes en que había solicitado el pase a tarjetero, con las correspondientes moras.
8. Entendiendo injusta la situación, porque una cosa es que comience a operar el sistema tarjetero, y otra, muy distinta, es que la línea continuara activa (lo cual, si hubiese sido así, hubiese tenido la posibilidad de utilizarla en esos meses) me negué a pagar dicha factura, pero, ante las continuas llamadas de CLARO reclamando el pago, y la amenaza de enviarme al CLEARING, decidí pagar y cancelar definitivamente, y nuevamente llamé al *611, en el mes de noviembre de 2009.
9. Me dijeron que debía enviar una carta certificada a una casilla de correo, expresando mi deseo de cancelar, según quedó registrado en el mes de noviembre. Que CLARO no aceptaba cancelaciones en sus locales de venta, personalmente (lo cual sería deseable, para evitar este tipo de malentendidos), ni siquiera en Casa Central, que la carta demoraba 10 días hábiles en llegar a la empresa, más la demora del propio Correo, y que para cancelar debía pagar el mes que me estaban reclamando.
10. Envié la carta por correo certificado, y cancelé la deuda que mantenía con la empresa, yendo a Casa Central, en Portones, único punto que me aceptaba el pago, ya que el chip estaba dado de baja, habiéndoseme rechazado el pago en los locales ABITAB y en los Centros de atención al cliente de Pando.
11. Con la factura que se me reclamaba paga, y la carta enviada de la forma que se me había solicitado, me quedé tranquila de que la línea había sido cancelada, guardando, por cualquier reclamo, la constancia expedida por el Correo.
12. Transcurridos cuatro meses después de haber enviado la carta solicitando la cancelación definitiva en el mes de noviembre, ahora, en el mes de marzo, recibo otra llamada de CLARO donde SE ME SOLICITA VERIFICAR EL DOMICILIO DEBIDO A QUE NO ESTÁN LLEGANDO LAS FACTURAS. Les respondí que eso estaba muy bien, ya que la línea había sido cancelada, por lo cual no debía recibir nada de parte de ellos.
13. ME CONTESTAN QUE LA LÍNEA CONTINÚA ACTIVA, YA QUE YO NO ME HABÍA COMUNICADO PARA VER SI LA CARTA QUE ENVIÉ HABÍA LLEGADO, Y QUE DICHA CARTA HABÍA PERDIDO VALIDEZ, YA QUE TENÍA 30 DÍAS, POR LO QUE, SI DESEABA CANCELAR, DEBÍA ENVIAR OTRA, Y PAGAR EL MES CORRESPONDIENTE A LA QUE YA HABÍA ENVIADO ANTERIORMENTE.
14. Del mismo modo en que no se me había dicho que si no cargaba tarjeta en 72 horas la línea continuaba activa, tampoco se me había dicho que si no cumplía con el requisito de llamar para ver si la carta había llegado, la línea seguiría activa y debía pagar el mes. Mucho menos que dicha carta tenía una validez de 30 días.
15. A esto pregunto: desde cuándo las cartas tienen plazo de validez? Una carta llega o no llega, no adquiere validez porque uno llame para ver si llegó, ni la pierde si no lo hace. Y por qué CLARO no me permite hacer valer la carta que envié en el mes de noviembre pidiendo la cancelación? No veo otra razón que la intención de CLARO de seguir cobrando haberes a clientes que cometieron el error de solicitar su servicio por contrato, ya que si CLARO realmente entendiera que la línea continuaba activa, no sólo me cobraría los meses de agosto y noviembre, coincidentes con mis solicitudes de pase a tarjetero y cancelación respectivamente, sino todos los transcurridos, con la contrapartida de que hubiese podido seguir utilizando el servicio, por lo menos, cargando una tarjeta, lo que, sin embargo, me fue vedado a partir del momento en que solicité el pase a tarjetero, en el mes de agosto.
16. A esto aduce CLARO que una cosa es que el chip está dado de baja por falta de pago, lo que sería mi caso, y otra, que lo esté por cancelación. Pero olvida la empresa que el mismo fue dado de baja en el mes de agosto, en que estaba al día, si no, no se me hubiese permitido solicitar el pase a tarjetero. No es exacto decir que el chip fue dado de baja por falta de pago, la falta de pago provino después de todo este malentendido provocado por CLARO.
17. Cuál es el justificativo que utiliza la empresa? Aparentemente, una cláusula contenida en el contrato que expresa que ante la intención de cancelar, el cliente debe comunicarse al *611, que es quien le dictará el procedimiento.
18. Así es como el cliente pasa a ser rehén del *611, a través del cual la empresa no informa en forma completa y debida acerca de los pasos a seguir para cancelar, ni las consecuencias que tiene la más pequeña y pueril omisión en el cumplimiento de esos requisitos (como es el no llamar para ver si una carta llegó) aun cuando esas consecuencias sean de la magnitud que significa la continuidad de la línea con las obligaciones de pago.
19. En mi caso particular, si la línea continuaba activa por no cargar tarjeta en 72 horas, aun cuando haya sido CLARO quien se comprometió a llamar, si continuaba activa por no llamar para ver si la carta en que pido la cancelación llega, si esa carta tiene 30 días de validez, todo eso me debió haber sido informado detalladamente en el momento en que manifiesto mi intención de pasar a tarjetero o cancelar definitivamente, y no a los meses, cuando recibo llamadas de este tipo y amenazas de Clearing.
20. Es ahora cuando me rehuso a seguir haciendo el juego de la empresa, que me dice que si no pago lo que se me reclama, la línea sigue activa, y corro el riesgo de ser enviada el Clearing por una línea cuyo contrato está vencido, y la línea inutilizable hace tiempo, sólo porque la empresa decide poner nuevos requisitos a la cancelación.
21. El carácter abusivo del proceder de CLARO, que pone al cliente en manos de los continuos requisitos que, en forma antojadiza pone el *611, resulta evidente y amerita que se tomen medidas por los organismos competentes.
22. ¿Dicha cláusula habilitaría a CLARO a pedir al cliente, mediante la llamada al *611, el pago de U$S 1.000.000 para cancelar? Según el razonamiento de CLARO, parece que sí, ya que lo que no esté contenido en el contrato, puede ser exigido caprichosamente por el *611.
23. Qué me garantiza que si ahora pago el mes que se me reclama, y vuelvo a enviar una carta, no se me diga que no llegó, o que falta algún requisito más, de lo que me enteraré dentro de 4 meses, cuando vuelva a recibir otra llamada, y se me quiera seguir cobrando, por una línea que no utilizo ni puedo utilizar, pero que ellos siguen teniendo en el sistema como “activa”?
Publico este caso para prevenir a incautos que puedan caer en manos de la empresa CLARO, mediante la solicitud de una línea telefónica por contrato, del cual, si es por la empresa, no saldrán jamás.
Actualización 14 de mayo de 2010: Formulada la queja en Defensa del Consumidor (0800 7005), la empresa canceló la línea en cuestión, libre de deudas para mi parte.
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viernes, 8 de enero de 2010
NUEVO SISTEMA URUGUAYO DE FIRMA DIGITAL Y DOCUMENTOS ELECTRÓNICOS.
Este mes (noviembre) la Presidencia promulgó la ley que hace legal la firma electrónica y la validez de los documentos electrónicos. Esto favorece las transacciones por Internet y adecúa a Uruguay a la normativa internacional y regional en la materia. La periodista Florencia Melgar, del portal www.180.com.uy consultó a Federico Monteverde, asesor en normas de tecnologías de la información de la Agesic (Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento), quien explicó que el objetivo último de la normativa es generar una institucionalidad que permita corroborar la autenticidad de los documentos electrónicos.
Sistema que genere confianza
“El objetivo final de todo esto es permitir que las transacciones que se realizan en forma electrónica, sean confiables” y explicó que si cuando uno hace una transacción en forma presencial, existen determinadas garantías, entonces, cuando se realizan a distancia “precisas elementos adicionales para que esas transacciones sean posibles”. Los documentos tendrán el mismo valor y efectos jurídicos que los documentos escritos, por lo cual quien trasmita un documento electrónico que no sea fiel al original, lo adultere o destruya, estará incurriendo en delito. El asesor de la Agesic ejemplificó qué tipo de situaciones se beneficiarán de la existencia de los documentos electrónicos: “transacciones comerciales de comercio electrónico; envío de documentos cuya firma sea legalmente válida para quien lo recibe; firma de contratos con privados o con el gobierno, etc.”
El sistema de certificaciones
Todo esto se realizará a través de un sistema de certificaciones en el que habrá dos tipos de prestadores de servicios, los acreditados y los que no lo están. La acreditación es voluntaria pero tiene la ventaja porque sus certificados pasan a llamarse “certificados electrónicos reconocidos” y pueden ser utilizados con “firma avanzada”. Monteverde explicó qué “un documento firmado con firma electrónica es equivalente a un documento firmado por cualquiera de nosotros; un documento firmado con firma electrónica avanzada es un documento equivalente con la firma certificada por un escribano”.
El rol del escribano
Según Monteverde, esto no quita ni trabajo ni protagonismo al escribano, sino al revés, y que este tipo de documentación electrónica amplía el campo de actuación del escribano: “ahora el escribano va a poder actuar en forma electrónica ahora. Al escribano se le abre una posibilidad más al firmar electrónica un documento, lo que antes no podía hacer. Más que una amenaza es una oportunidad en la medida que se abren otras actuaciones”.
Los prestadores de servicios de certificación
La ley crea un Registro de Prestadores de Servicios de Certificación Acreditados y la Unidad de Certificación Electrónica como órgano desconcentrado de la Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic). Para instrumentar esta ley se creó la Unidad de Certificación Electrónica. El asesor de la Agesic dijo a 180 que se prevé que esté activa en marzo 2010 y dijo que a pesar que la ley ya está en vigencia, aún faltan detallar cuestiones técnicas que quizás necesiten reglamentación.
Las empresas certificadoras son empresas de servicios que cumplan con ciertos requisitos técnicos y de procedimientos, así como determinada capacidad financiera y de seguros. Para ser acreditada necesita estar aprobada por la Unidad recientemente creada.
En cualquier caso se necesita un software que genera un determinado archivo con un formato que es un archivo que se llama certificado electrónico, se adjunta al documento a firmar y forma parte del documento firmado.
Actualmente las instituciones certificadoras de plaza son Abitab y el Correo, pero no están acreditadas ninguna de las dos. Esto llevará un tiempo porque necesita un tiempo de instalación de infraestructura.
Fuente: www.180.com.uy
Extraído de teletrabajo.com.uy
18 de noviembre de 2009.
Sistema que genere confianza
“El objetivo final de todo esto es permitir que las transacciones que se realizan en forma electrónica, sean confiables” y explicó que si cuando uno hace una transacción en forma presencial, existen determinadas garantías, entonces, cuando se realizan a distancia “precisas elementos adicionales para que esas transacciones sean posibles”. Los documentos tendrán el mismo valor y efectos jurídicos que los documentos escritos, por lo cual quien trasmita un documento electrónico que no sea fiel al original, lo adultere o destruya, estará incurriendo en delito. El asesor de la Agesic ejemplificó qué tipo de situaciones se beneficiarán de la existencia de los documentos electrónicos: “transacciones comerciales de comercio electrónico; envío de documentos cuya firma sea legalmente válida para quien lo recibe; firma de contratos con privados o con el gobierno, etc.”
El sistema de certificaciones
Todo esto se realizará a través de un sistema de certificaciones en el que habrá dos tipos de prestadores de servicios, los acreditados y los que no lo están. La acreditación es voluntaria pero tiene la ventaja porque sus certificados pasan a llamarse “certificados electrónicos reconocidos” y pueden ser utilizados con “firma avanzada”. Monteverde explicó qué “un documento firmado con firma electrónica es equivalente a un documento firmado por cualquiera de nosotros; un documento firmado con firma electrónica avanzada es un documento equivalente con la firma certificada por un escribano”.
El rol del escribano
Según Monteverde, esto no quita ni trabajo ni protagonismo al escribano, sino al revés, y que este tipo de documentación electrónica amplía el campo de actuación del escribano: “ahora el escribano va a poder actuar en forma electrónica ahora. Al escribano se le abre una posibilidad más al firmar electrónica un documento, lo que antes no podía hacer. Más que una amenaza es una oportunidad en la medida que se abren otras actuaciones”.
Los prestadores de servicios de certificación
La ley crea un Registro de Prestadores de Servicios de Certificación Acreditados y la Unidad de Certificación Electrónica como órgano desconcentrado de la Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic). Para instrumentar esta ley se creó la Unidad de Certificación Electrónica. El asesor de la Agesic dijo a 180 que se prevé que esté activa en marzo 2010 y dijo que a pesar que la ley ya está en vigencia, aún faltan detallar cuestiones técnicas que quizás necesiten reglamentación.
Las empresas certificadoras son empresas de servicios que cumplan con ciertos requisitos técnicos y de procedimientos, así como determinada capacidad financiera y de seguros. Para ser acreditada necesita estar aprobada por la Unidad recientemente creada.
En cualquier caso se necesita un software que genera un determinado archivo con un formato que es un archivo que se llama certificado electrónico, se adjunta al documento a firmar y forma parte del documento firmado.
Actualmente las instituciones certificadoras de plaza son Abitab y el Correo, pero no están acreditadas ninguna de las dos. Esto llevará un tiempo porque necesita un tiempo de instalación de infraestructura.
Fuente: www.180.com.uy
Extraído de teletrabajo.com.uy
18 de noviembre de 2009.
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domingo, 13 de diciembre de 2009
HOMBRES CHICOS QUE CARGAN UN GRAN PESO.
Los dos cajones de lechuga son casi más altos que él. Los sostiene para que no se caigan del carro que arrastra su padre en el Mercado Modelo. "Tiene otros seis hijos chiquitos y cada día trae a uno", dice Gabriel, dueño de uno de los puestos.
Son las 3 y 30 de la madrugada del jueves, uno de los días de mayor actividad del Mercado Modelo, principal centro de comercialización de frutas y verduras del Uruguay.
En esa hora pico cuesta caminar entre los carros, camiones y montacargas que circulan en los galpones. Los ruidos de los vehículos y los gritos hacen que sea difícil conversar.
Padre e hijo llegan hasta el puesto de Gabriel e ingresan a buscar más frutas y verduras. El niño de 10 años, que parece de 6 o 7, es uno de los 50 menores de 15 años que en las tres oportunidades en que concurrió El País al Mercado -29 de octubre, 5 de noviembre y el 26 de noviembre- cargaban y descargaban camiones, arrastraban carros con cajones o recolectaban frutas y verduras de descarte en el Mercado. Requechear alimentos para llevar a su casa se transforma en trabajo cuando es una práctica sistemática por la que el niño deja de hacer actividades propias de su edad, como ir a la escuela.
Si bien los métodos con que trabajó El País no son comparables a relevamientos anteriores, los datos recogidos coinciden con la observación y la visión de operadores, adolescentes y autoridades, que afirman que es notoria la disminución de niños que trabajan en el Mercado. Mientras en 2003 Gurises Unidos detectó 216 niños y adolescentes, en 2007 el programa Calle del Instituto del Niño y el Adolescente (INAU) y Casamiga N° 6 relevaron 148 y actualmente son unos 50.
El trabajo está prohibido en Uruguay para los menores de 15 años, según el Código de la Niñez y la Adolescencia.
"El niño no va a la escuela. Si le preguntás al padre te va a decir que sí. Pero yo sé que no va", cuenta Gabriel. "Le he dicho que lo mande, pero no me hace caso", agrega.
Este puestero también contrata a ese niño. Le paga $ 20 para que se quede parado un buen rato junto a cajones apilados y así evitar que se los roben. Además, le da café con leche.
Un caso como éste podría derivar para el padre en una limitación o hasta suspensión de la patria potestad - "conjunto de derechos y deberes que la ley atribuye a los padres en la persona y en los bienes de sus hijos menores de edad"-, ya que se vulneran dos de los derechos básicos del niño: la educación y la salud y además se lo somete a riesgos.
En 2005 o 2006 la mayoría de los niños que trabajaban en el Mercado recibían también una taza de leche y pan. Se las brindaba un operador. "Lo hacía con criterio de ayudar, pero eso hacía que hubiera más niños", dijo Marcelo Amado, secretario de la Comisión Administradora del Mercado. Fue por eso que con INAU decidieron solicitarle que dejara de darles comida. "El Mercado no es el mejor ámbito para que haya niños, es un lugar de trabajo", agregó.
En eso coincidió Enrique Saavedra, coordinador de Políticas Públicas de la ONG Gurises Unidos, institución que hizo el relevamiento de 2003. "Hay una serie de códigos y elementos que no son propios para el niño y el
adolescente, por cómo se manejan, cómo son las transacciones, el ambiente, el lugar. Nuestra experiencia es que esos niños estaban expuestos a muchas situaciones de riesgo", sostuvo.
Los niños trabajan de madrugada, levantan peso excesivo para su edad, están rodeados de hombres adultos, esquivando máquinas, carros, vehículos y montacargas. Uno, por ejemplo, chocó a una mujer que caminaba entre los puestos.
Las pocas mujeres que se ven a esa hora son mayoritariamente mozas de bares cercanos que venden comida y bebida, que necesitan un permiso para ingresar. Otras ayudan a familiares en los puestos. Y también están las que llaman la atención por su vestimenta provocativa y maquillaje. "Lo que sí se ve mucho son mujeres que van a vender pero que van con doble sentido. Venden café, refuerzos, pero van para otra cosa", contó un comprador que llega desde Salto los jueves a las 6 de la mañana, cuando comienza la comercialización.
Otro puestero coincidió con esa visión: "Venden café, pero después entran en confianza y ofrecen otros servicios".
Amado quedó sorprendido cuando se le contó sobre los "otros servicios" que se ofrecen. "No hay violación a las leyes en el ámbito del Mercado. Lo que se haga afuera no sé", sostuvo. Sin embargo, la existencia de niños trabajando ya es de por sí una violación a las normas.
Además, operadores afirman que si bien no se comercializa droga en el Mercado, sí hay jóvenes que van a vender "cosas" para poder adquirir pasta base. "El tema es que algunos les compran", dijo un puestero.
EN FALTA. En el puesto de Juan un adolescente está recostado sobre bolsas de papa. Terminó de cargar hace un rato un camión y descansa hasta que le toque el próximo. Faltan pocos minutos para las 4 de la mañana y mira hacia la nada. Su pelo está teñido de rubio. Su vaquero limpio y su gorra negra impecable. Es que en eso, dice, gasta la mayor parte de lo que gana por día, unos $ 350. Y alguna vez, cuando su madre anda "muy corta" de dinero, la ayuda con algo. Pero esas veces son las menos. Lo que en su casa nunca falta es la verdura: los puesteros se la dan.
Trabaja en el Mercado desde hace dos años, cuando tenía 14. Parece tener menos de 16, como sucede con la mayoría de los adolescentes que se ven allí. Llegó por unos primos y unos conocidos. No se fue más.
Va todas las noches, sobre las 22, y carga y descarga hasta la mañana siguiente. Después regresa a su casa. A veces duerme un rato. Muchas otras sigue de largo, dice. De estudiar no quiere ni hablar.
En los dos años que trabaja allí nunca le pidieron un carné de permiso laboral -que otorga el INAU desde los 15 años y que no tiene- o una identificación. Además, cobra en negro. "Los gurises que van, no creo que tengan permiso", agrega el comprador de Salto.
Respecto a los controles sobre trabajo infantil, el secretario de la Comisión Administradora del Mercado, respondió: "Les dimos participación al INAU, a las autoridades competentes. No es un tema de que nos desborde la situación, es un tema de competencias. Ni siquiera es competencia del Ministerio del Interior".
El INAU admite que no efectuó inspecciones en los últimos tiempos en el Mercado Modelo. "Es una falta de la Inspección. Pero no lo hemos hecho porque no tenemos cómo hacerlo en cuanto al número de personal y la forma de poder ingresar. Es un debe importante", afirmó Graciela Pardo, directora del Departamento. Para el año próximo esperan duplicar la cantidad de inspectores, dijo.
De todos modos, sería necesario hacer un "operativo" conjunto de varios organismos. "Así tuviera 20 inspectores yo no puedo decir: `Ustedes dos vayan al Mercado`, por el riesgo que es para el inspector". No obstante, informó que no han recibido denuncias sobre niños trabajando en el Mercado muchas horas y levantando peso, lo que sucedía años atrás.
¿oportunidad? Miguel carga y descarga. Luce como cualquier chiquilín de barrio: equipo deportivo, su cabello natural, sin gorro. El sudor en su cara aniñada muestra que hace horas que hace esa tarea. Tiene 15 años y trabaja hace un año y medio en el Mercado.
Dice que va al liceo y que gana $ 200 por día más comida. Siempre mirando al suelo, cuenta que a los padres no les gusta que vaya al Mercado. "Pero vengo igual", remarca. El dinero no lo usa para salir sino para "joder".
Algunos puesteros, si bien emplean a niños, también están atentos a que continúen con sus estudios. Es el caso de Juan, el patrón de los dos adolescentes. "Otros dos gurises trabajan y van a la escuela. Yo les pido que me traigan el carné. Y traen muy buenas notas. Uno muy bueno sote y otro muy bueno", comenta.
Para Juan y otros operadores, como el que había instalado el merendero, darle trabajo a un niño es incluso brindarle una oportunidad: la de tener un oficio cuando no quieren o no pueden estudiar. "El trabajo en el Mercado ha sacado a gurises de la calle. Después quedan con un oficio, siguen trabajando en los puestos", asegura.
En otro sector del Mercado un niño con una camiseta de fútbol carga un cajón de lechuga tras otro. Parece tener 8 años pero Pablo, uno de los puesteros que le da trabajo, dice que tiene 12. Y también cree que trabajar en este caso es positivo. "Sus padres son adictos a la pasta base. Él está acá como una forma de salir de esa situación. Va a la escuela", comenta.
Los chicos que rompen con su cotidianidad familiar también pierden los lugares propios de la infancia: la familia y, a veces, también la escuela. "Va a tener costos muy duros para el futuro. Es distinto si está de día en un puesto barrial que si está en el Mercado Modelo, que puede significar un ambiente hostil", dijo Saavedra.
Dos niños revuelven un cajón de boniatos. Están sucios y parecen de 10 años, pero aseguran que tienen 14 y 16. Van todas las noches. El mayor dejó la escuela en cuarto año porque no le "gusta". Juntan verduras para llevar a su casa, mientras preguntan si alguien precisa una mano. "Me pagan hasta $ 400 por descargar un camión", dice el de 16.
Cuando amanece, el trabajo sigue pero el ambiente cambia. A las 7 y 30 vecinos, hombres y mujeres, se entremezclan al comprar con minoristas. También hay niños, algunos de túnica, que requechean. Otros de 12 y 13 años juntan verduras y frutas para llevarlas a un carro parado sobre Avenida Centenario, donde los esperan adultos.
RAZONES. Para Amado la disminución de la cantidad de niños que trabajan en el Mercado se debe a gestiones que efectuó la Comisión Administradora en 2006 ante el INAU, organismo que tomó acciones: mayor vigilancia y trabajo social.
Juan recuerda claramente ese momento. "Vinieron unas asistentes sociales y hablaron con un chico que empezó a trabajar acá a los 9. Lo mandaban los padres. Me acuerdo que colgaba la túnica ahí y cargaba cajones. En su casa tenía que esconder el dinero que ganaba para que no se lo robaran porque era el único que trabaja en la familia. Ahora no viene más", recuerda.
Especialistas consultados vinculan la disminución de niños trabajando a programas del Ministerio de Desarrollo Social, mayor cobertura de asignaciones familiares y a proyectos sociales que actúan en la zona.
Entre ellos destacaron la Casamiga N°6 y el programa Cardal de la ONG Cippus, que intenta eliminar las situaciones de trabajo infantil, reconvirtiendo la labor de los mayores de la familia y brindándole más herramientas a los jóvenes.
De todos modos, medio centenar de niños sigue trabajando en el Mercado.
Las autoridades aseguran que hay controles en las 13 puertas oficiales por donde entran vehículos, pero que hay libre circulación en los ingresos de los operadores.
En las tres oportunidades en que El País concurrió, pudo acceder por una entrada vehicular y peatonal sobre Avenida Centenario sin que se pidiera identificación.
Las autoridades son conscientes que el ingreso no está totalmente controlado. Apuestan a revertir la situación en el nuevo Mercado, cuya construcción se licitará en 2010.
La cifra
864.000 Pesos, equivalentes a 2.000 Unidades Reajustables, es el máximo de multa que debe pagar quien emplea a un menor de 15 años.
En el mundo trabajan 158 millones de niños
El proyecto de investigación plasmado en esta nota obtuvo una mención especial en el "Premio Proniño", primera edición del concurso de Investigación Periodística sobre Trabajo Infantil en Uruguay; convocado por Movistar para su programa contra el trabajo infantil y la agencia "Vos y voz".
"El concepto de Trabajo Infantil refiere a aquellas actividades económicas y/o modos de supervivencia, remuneradas o no, llevada a cabo por niños, niñas y adolescentes menores de 18 años", indica el Comité de Erradicación del Trabajo Infantil (CETI).
Unicef define el trabajo infantil como "cualquier trabajo que supere una cantidad mínima de horas, dependiendo de la edad del niño o niña y de la naturaleza del trabajo". Este tipo de trabajo se considera perjudicial para la infancia y por tanto debería eliminarse, según esa organización, que calcula que en el mundo hay 158 millones de niños y niñas entre 4 y 14 años que trabajan.
El Código de la Niñez y la Adolescencia de Uruguay prohíbe todo trabajo que no permita al niño o adolescente gozar de bienestar en compañía de su familia o responsables o entorpezca su formación educativa. También fija que el Estado está "obligado a protegerlos contra toda forma de explotación económica y contra el desempeño de cualquier tipo de trabajo peligroso, nocivo para su salud o para su desarrollo físico, espiritual, moral o social".
Un convenio internacional al que suscribió Uruguay en 1956 indica que los niños no pueden trabajar entre las 22 y las 6 de la mañana, dijo Graciela Pardo del INAU.
Denuncias de trabajo infantil: 18 este año
"En lo que va de 2009 recibimos sólo 18 denuncias" de trabajo infantil, contó Graciela Pardo, directora de Inspección Laboral del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU). De ellas, 11 son del Interior y siete de Montevideo. "Pero la mayoría no se han podido comprobar. Creo que debería estudiarse por qué la sociedad uruguaya no denuncia".
Pardo dijo que también están "otorgando muy pocos carné de trabajo (a adolescentes entre 15 y 17 años) en relación a los entre 35.000 y 40.000 niños y adolescentes que trabajan en el país, según las encuestas. Y el Estado, a través de nuestro Departamento, otorga anualmente unas 2.500 autorizaciones".
"Hay que romper esa idea de que el trabajo es bueno, es bueno pero a determinada edad. Y la educación no se está cumpliendo. En 2009 el 60% de los adolescentes que tramitaron el carné de trabajo en el Interior no tenían el ciclo básico completo. Y en Montevideo es el 45%, donde hay una escuela y un liceo en cada esquina". Para denunciar, llamar al 0800 50 50.
CLAVES
En 2003.
La Intendencia y la Comisión Administradora del Mercado Modelo licitaron que se hiciera un relevamiento sobre trabajo infantil.
Resultado.
El estudio, efectuado por la ONG Gurises Unidos, detectó a 216 niños que trabajaban allí.
En 2007.
El Mercado Modelo planteó al INAU que efectuara un nuevo informe, que estuvo a cargo del programa Calle y Casamiga N° 6.
Resultado.
Relevaron a 148 niños que trabajaban en el Mercado.
En 2009.
El País concurrió dos madrugadas al Mercado Modelo y una mañana. Pudo detectar a unos 50 niños en distintas tareas. El INAU no realiza inspecciones allí.
Disminución.
La menor cantidad de niños es atribuida a políticas y planes sociales efectuados por ONGs e INAU.
El País Digital, domingo 13 de diciembre de 2009.
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trabajo infantil en Uruguay
lunes, 2 de noviembre de 2009
ELECCIONES URUGUAY: PROGRAMAS DE GOBIERNO DE LOS PRESIDENCIABLES ELECTOS PARA EL BALLOTAGE.
En esta campaña electoral, hemos escuchado reproches, insultos, se nos ha invitado a un "plebiscito" que nos obliga a mirar atrás y a confrontar.
Nos gusta más la idea de mirar hacia el futuro, comparando propuestas, y por eso dejamos a disposición los Programas de gobierno de los respectivos candidatos al balotage.
Partido Nacional (Lacalle-Larrañaga):
click aquí
Frente Amplio (Mujica-Astori):
click aquí
Arriba Uruguay!
Nos gusta más la idea de mirar hacia el futuro, comparando propuestas, y por eso dejamos a disposición los Programas de gobierno de los respectivos candidatos al balotage.
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elecciones Uruguay
martes, 6 de octubre de 2009
ENTREVISTA A WILLIAM URY
Experto en negociaciones políticas y empresariales, William Ury afirma que la del conflicto "es una industria creciente" aquí y en todo el mundo, un resultado positivo de la revolución democrática que se ha dado en todos los ámbitos
"A mediados de 2007, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, estaba enfrascado en un rabioso conflicto con la oposición y con los medios de prensa independientes. Los niveles de violencia entre unos y otros aumentaban y nadie descartaba enfrentamientos civiles. Chávez recurrió a Jimmy Carter para que le aconsejara qué hacer y el ex presidente de Estados Unidos envió un emisario.
William Ury -el hombre reconocido como el mejor negociador del mundo- llegó así a Caracas enfundado con el mote de "yanqui" con el que el presidente venezolano se refiere despectivamente a los estadounidenses.
"Me preparé para una reunión de cinco minutos", cuenta ahora con una sonrisa este profesor de la Universidad de Harvard, cofundador del Programa de Negociación de esa casa de estudios, y autor, entre otros libros, de Sí?de acuerdo , un texto que vendió cinco millones de copias en todo el mundo y fue traducido a 20 idiomas. Pero no fue así. Como buen negociador, no impuso ningún tema de agenda sobre la mesa y se limitó a escuchar. Chávez, suelto de palabras como es, empezó a hablar. "A la hora y media de conversación, el presidente me miró y me dijo: ¿Qué tengo que hacer?´. Y ése fue el comienzo de un camino de acuerdos que terminó con un referéndum para ver si Chávez seguía o no en el poder", relata Ury, hoy en Buenos Aires, durante su encuentro con Enfoques.
Además de su paso por la Venezuela de Chávez, Ury intervino en varios conflictos internacionales, como el de Rusia y Chechenia, y en centenares de problemas que se dan entre empresas.
"Hoy, el conflicto es una industria creciente en todo el mundo. Y la Argentina no es la excepción", dice este mega best seller que vive arriba de los aviones porque da conferencias por todo el mundo. Mide cada palabra, jamás interrumpe y siempre sonríe. Le cuesta dar alguna sentencia sobre la coyuntura o sobre algún conflicto en particular, pero en la Argentina de las protestas cada vez más virulentas, de los cortes de calles y de la falta de diálogo, no asociar sus palabras a la coyuntura criolla es poco menos que imposible. Toda su teoría se podría reducir en una oración, que largó casi al final de la charla: "Si Dios nos dio dos oídos y una sola boca es porque hay que saber escuchar".
"Viene seguido por la Argentina", preguntó este cronista. "Sí, claro. Desde 1992 vengo periódicamente", contestó. "Entonces conocerá los conflictos que existen en país", indagó La Nacion. "Noooo, no puedo decir eso. Cuando uno viene de afuera es fácil hacerse una rápida impresión. Pero es una situación muy compleja", advirtió. Así empezó la charla, cosa de que no quedaran dudas de que, sobre coyuntura y política, más vale ni preguntar. Así empezó la charla con el hombre que el día anterior, en un seminario organizado por HSM, había reunido a 600 ejecutivos que terminaron ovacionándolo.
-Usted dice que esta es la primera generación que tiene que negociar. ¿Por qué dice eso?
-Esta es la primera vez que todos los seres humanos tienen que tomar decisiones, y eso tiene que ver con la revolución democrática que se ha dado. La revolución democrática no se ha dado solamente en la política, sino también dentro de las empresas. Todos tienen y deben tomar decisiones de manera compartida. Eso es un cambio importante, porque antes, hace algunos años, las decisiones se tomaban en la cima del poder y los demás acataban órdenes, pero ahora eso cambió. Ahora la negociación es vital para todos... negocios, gobierno, familia... Todos negocian.
-¿Quiénes recurren más a la negociación, las empresas o los gobiernos?
-En todos lados hay mucha negociación. Lo que sucede es que en los negocios están tomando un rol mucho más importante porque allí es donde la innovación se ve más claramente, la innovación es más rápida que en un gobierno. En un negocio se ve primero la innovación, y luego, a veces, los gobiernos adoptan alguna de esas prácticas de las empresas.
-¿Esta es una práctica desarrollada por las empresas para ser tomadas por los gobiernos?
-Los gobiernos son mucho más lentos y más conservadores, por eso las innovaciones están más cerca de los negocios. Los ejecutivos tienen que responder rápidamente y, si no lo hacen, pues están fuera del negocio. Tienen mucho más apuro. En cambio, los gobiernos se mantienen durante un largo tiempo.
-¿Es más fácil negociar con gobiernos o con empresas?
-Yo creo que en el mundo de los negocios es algo más fácil. Es un sector en donde enseguida uno puede saber si el resultado es exitoso o no. La gente está más abierta a cambiar. Entre los gobiernos las cosas son mucho más complejas. Pero la gran diferencia es que a veces en el mundo de los negocios suele haber un incentivo a decir que sí. Muchas veces hasta suele haber premios por decir que sí, mientras que en los gobiernos los incentivos son más para decir que no.
-¿Qué cree que ha pasado en el mundo desde la crisis hasta ahora?
-¿Cuál crisis? [contesta sonriendo]. Porque el mundo está lleno de crisis...
-Le pregunto por la crisis financiera.
-El mundo está en un permanente estado de crisis. Yo estudié, me formé y estoy en la práctica de la negociación desde hace 30 años. Nunca, jamás, me había encontrado con un tiempo como el del año pasado en que las necesidades de estrategias de negociación fueron cada vez mayores. Eso se refleja en cada rincón del mundo por el que he andado. Y ahora que he llegado a la Argentina, me doy cuenta de que acá también hay cada vez mayor necesidad de negociar. Hoy el conflicto es una industria creciente, y la Argentina no es la excepción. Y ahora más que nunca se ve la necesidad de formar una cooperación constructiva. Hay que saber que no se va a poder resolver todo. Hay que lidiar con estos problemas de una manera constructiva. No se puede buscar la paz en todo como se trataba de lograr antes.
-¿Hay algo positivo en todo esto?
-¡Sí, claro!. Estamos en un momento de aprendizaje global. Hay una generación entera que está aprendiendo acerca de los problemas de la democratización, de la globalización... En estos tiempos que corren, la lógica básica del conflicto cambió y, consecuentemente, la manera que se trata ahora de ganar, de conseguir una victoria, no es como antes. No se trata de dejar al adversario vencido, sino que ahora, la mayoría de las veces, las dos partes terminan perdiendo. Eso se ve en los conflictos laborales, en la familia, en los negocios: todos terminan perdiendo. Es en estos momentos de crisis cuando la gente se da cuenta de que tal vez es mejor lidiar con estos conflictos de una manera diferente y se abren a nuevas formas de negociación.
-Lo que usted dice es que se necesita un momento extremo para aprender...
-Algo así, los humanos no aprenden de una manera fácil.
-¿Cómo ve el papel de los organismos internacionales como el G 8 o el G 20? ¿Es una etapa de más deliberación?
-Ahora al mundo se lo ve como un laboratorio que está aprendiendo. Hay más de 200 estados y decenas de miles de multinacionales y a eso se suma un enorme crecimiento de las organizaciones no gubernamentales. De ellas hay millones, que hace unos pocos años no existían. Esto hace que en los acuerdos internacionales los estados no sean los únicos actores. Eso se puede ver con el G 8 y el G 20, que se dan cuenta de que no se trata de meros países y de que sus decisiones van mucho más allá. El gran desafío es ver cómo se puede coordinar esto que está pasando. El G 8 y el G 20 solos no pueden hacer nada, tienen que tener cooperación de los demás. Pero le digo algo: parece que todo va en la dirección correcta.
-¿Por qué lo dice?
-El hecho de que se pase del G 8 al G 20, de que se agrande la mesa de discusión, es un buen paso. Ese es el fenómeno de esta revolución democrática, todos quieren estar en la mesa y ver qué está pasando. Todos quieren participar de las decisiones. Y eso es bueno, pero también hace que la toma de decisiones sea más complicada.
-En 2007, en medio de una crisis entre el gobierno del presidente Hugo Chávez y la oposición y los medios independientes, usted estuvo en ese país para negociar una salida al enfrentamiento. ¿Cómo fue esa experiencia?
-Fui ahí a pedido del ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter. Chávez le había pedido a Carter un asistente. Y llegué, un "yanqui", como nos llama Chávez a nosotros (sonríe).
-¿Lo recibieron bien?
-Bueno, fui allá con invitación... no me hubiese atrevido a ir sin ella...
-¿Cómo fue su encuentro con Chávez?
-Yo llegué y me dije: "Este hombre me va a recibir cinco minutos como para enterarse rápidamente de lo que tiene para decirle este profesor yanqui". Pero no fue así. Fue interesante porque fuimos sin una agenda prefijada.
-¿Cómo fue esa conversación?
-Excelente. Nosotros íbamos con una premisa de no dar ningún consejo. Ibamos a escuchar, nada más que a eso...
-Y Chávez habla mucho...
-(Risas) Imagínese que en vez de una reunión de cinco minutos estuvimos dos horas. Y después de una hora y media de estar hablando del conflicto, Chávez me preguntó. "¿Qué tengo que hacer?"
-¿Y qué le propuso?
-Que empezara a tener un diálogo indirecto con la oposición para intentar armar un código de conducta y empezar a conducir la crisis. Era necesario bajar el nivel de desconfianza mutuo y reducir el nivel de tensión que había entre las partes.
-¿Y se entendieron enseguida?
-Había un alto grado de agresión entre unos y otros. El presidente Chávez hablaba de "monos" y la oposición decía: "Esto es el Apocalipsis...", imagínese. Pero se empezó a elaborar un código de conducta, que asegurara una cobertura de prensa algo más independiente y que se avanzara en un referéndum para ver si el presidente Chávez seguiría o no el gobierno. Mi rol fue tratar de conseguir un acuerdo entre dos facciones que estaban en guerra, con las reglas de la guerra, que buscaba evitar una situación que podía terminar en violencia, al estilo de una guerra civil como la que hubo en Colombia. Fue una experiencia interesante.
-¿Cómo abordaría un conflicto como el de Argentina y Uruguay por las papeleras?
-En principio, con cuidado. Lo que realmente importa en esta situación es entender cuáles son nuestros intereses pero también los de la otra parte. Hay que entender que la otra parte no es sólo Uruguay sino que es mucho más complejo. Pero lo primero que haría es sentarme a escuchar qué es lo que quiere la otra parte, para entender sus intereses. Después vendrá alguna solución, pero primero hay que entender qué está pasando. Hay muchos problemas de este tipo en todo el mundo que fueron resueltos en forma positiva. Estados Unidos tiene un caso similar con Canadá, por ejemplo, y si bien no son temas fáciles de resolver, se pudo avanzar.
-¿Cuál es su opinión del enfrentamiento que existe en la Argentina entre el Gobierno y el campo?
-Sólo he escuchado algo de este conflicto. Pero quiero seguir subrayando la importancia de escuchar, respetar y la importancia de incluir a todos en la mesa. Me parece que cuando el conflicto se empantana y no se avanza, muchas veces es recomendable buscar una tercera parte, alguien imparcial para que dé su opinión y ayude. En estos procesos suelen salir ideas creativas que cuando se comenzó nadie hubiese creído que se podrían haber puesto sobre la mesa. Pero que le quede claro una cosa: si Dios nos dio una boca y dos oídos es para escuchar más que para hablar.
El hombre que nunca decía "sí"
William Ury estaba frente a 600 ejecutivos el jueves, a una cuadra del Obelisco. El experto más conocido del planeta en materia de negociaciones y resoluciones de conflictos había llegado unos minutos tarde al seminario. ¿El motivo de la demora? Pues un conflicto. Justo la mañana en que debía dictar su conferencia sobre negociación, un grupo piquetero se había adueñado de varios carriles de la avenida 9 de Julio para hacer escuchar su protesta.
La demora pasó, y Ury empezó con su charla. Habló de su experiencia en Chechenia, de su misión para tratar de acercar a los líderes chechenos y rusos, allá por los años 90. En uno de sus libros, El poder de un no positivo, recuerda las agresiones verbales que alguna vez le propinó el vicepresidente de Chechenia y de lo cerca que estuvo de replicar. Pero esperó. Dejó pasar un tiempo y retrucó. "Las críticas que me hace son para mí una señal de que estamos entre amigos y podemos hablar francamente. Estamos aquí para tratar de encontrar una forma de poner fin al sufrimiento y al derramamiento de sangre en Chechenia. Tratemos de aplicar unas medidas prácticas que podamos aplicar desde hoy mismo", dijo. Asegura que la conversación se encarriló y que ese fue su Sí. Ury ha hecho un culto de la utilización del Sí y del No. De hecho, sus principales libros son Supere el No, El poder de un No positivo y ¡Sí!... de acuerdo.
En su conferencia, recordó una anécdota personal de cuando estaba buscando financiamiento para un libro sobre el Sí. Uno de los que lo llamó fue Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo. Ury recuerda el encuentro.
"Me junté a desayunar con Warren y lo primero que me dijo fue: ´William, ¿por qué voy a financiar un libro sobre el Sí, si yo me la paso diciendo que no. A mí me traen centenares de negocios y yo les digo no, no y no. He dicho cinco o seis veces que sí y, mirá, mal no me ha ido. Soy millonario´. Entonces -prosigue Ury- yo le dije: ´Lo que pasa es que esos son los no que sirven, los que son positivos, los no que siempre nos conducen a un sí.´"
Mano a mano
William Ury se mueve como un pez en el agua en un hotel cinco estrellas, donde transcurre gran parte de su vida. Aunque vive en Colorado, Estados Unidos, y enseña en la Universidad de Harvard, este reconocido negociador recorre continuamente el mundo para dar conferencias, presentar libros o ayudar a destrabar conflictos.
Venía de San Pablo, pasó dos días en Buenos Aires y volvía a Estados Unidos. Allí tenía agendada una serie de reuniones con legisladores que quieren conocer de qué se trata su último proyecto: The Abraham Path Initiative. Allí, en Medio Oriente, quiere crear un corredor turístico que siga el camino de Abraham, un figura conciliadora entre el cristianismo, el judaísmo y el islam.
No le teme a ninguna pregunta aunque parece conocer todas las tretas que existen para escaparse del caso puntual o de las referencias a situaciones coyunturales. Lo suyo es escuchar y medir sus palabras. Y cuando habla, cuando le toca responder, siempre lo hace con tono seguro y dejando poco resquicio para el entrevistador.
lanacion.com
Extraído de odrlatinoamericana.ning.com
"A mediados de 2007, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, estaba enfrascado en un rabioso conflicto con la oposición y con los medios de prensa independientes. Los niveles de violencia entre unos y otros aumentaban y nadie descartaba enfrentamientos civiles. Chávez recurrió a Jimmy Carter para que le aconsejara qué hacer y el ex presidente de Estados Unidos envió un emisario.
William Ury -el hombre reconocido como el mejor negociador del mundo- llegó así a Caracas enfundado con el mote de "yanqui" con el que el presidente venezolano se refiere despectivamente a los estadounidenses.
"Me preparé para una reunión de cinco minutos", cuenta ahora con una sonrisa este profesor de la Universidad de Harvard, cofundador del Programa de Negociación de esa casa de estudios, y autor, entre otros libros, de Sí?de acuerdo , un texto que vendió cinco millones de copias en todo el mundo y fue traducido a 20 idiomas. Pero no fue así. Como buen negociador, no impuso ningún tema de agenda sobre la mesa y se limitó a escuchar. Chávez, suelto de palabras como es, empezó a hablar. "A la hora y media de conversación, el presidente me miró y me dijo: ¿Qué tengo que hacer?´. Y ése fue el comienzo de un camino de acuerdos que terminó con un referéndum para ver si Chávez seguía o no en el poder", relata Ury, hoy en Buenos Aires, durante su encuentro con Enfoques.
Además de su paso por la Venezuela de Chávez, Ury intervino en varios conflictos internacionales, como el de Rusia y Chechenia, y en centenares de problemas que se dan entre empresas.
"Hoy, el conflicto es una industria creciente en todo el mundo. Y la Argentina no es la excepción", dice este mega best seller que vive arriba de los aviones porque da conferencias por todo el mundo. Mide cada palabra, jamás interrumpe y siempre sonríe. Le cuesta dar alguna sentencia sobre la coyuntura o sobre algún conflicto en particular, pero en la Argentina de las protestas cada vez más virulentas, de los cortes de calles y de la falta de diálogo, no asociar sus palabras a la coyuntura criolla es poco menos que imposible. Toda su teoría se podría reducir en una oración, que largó casi al final de la charla: "Si Dios nos dio dos oídos y una sola boca es porque hay que saber escuchar".
"Viene seguido por la Argentina", preguntó este cronista. "Sí, claro. Desde 1992 vengo periódicamente", contestó. "Entonces conocerá los conflictos que existen en país", indagó La Nacion. "Noooo, no puedo decir eso. Cuando uno viene de afuera es fácil hacerse una rápida impresión. Pero es una situación muy compleja", advirtió. Así empezó la charla, cosa de que no quedaran dudas de que, sobre coyuntura y política, más vale ni preguntar. Así empezó la charla con el hombre que el día anterior, en un seminario organizado por HSM, había reunido a 600 ejecutivos que terminaron ovacionándolo.
-Usted dice que esta es la primera generación que tiene que negociar. ¿Por qué dice eso?
-Esta es la primera vez que todos los seres humanos tienen que tomar decisiones, y eso tiene que ver con la revolución democrática que se ha dado. La revolución democrática no se ha dado solamente en la política, sino también dentro de las empresas. Todos tienen y deben tomar decisiones de manera compartida. Eso es un cambio importante, porque antes, hace algunos años, las decisiones se tomaban en la cima del poder y los demás acataban órdenes, pero ahora eso cambió. Ahora la negociación es vital para todos... negocios, gobierno, familia... Todos negocian.
-¿Quiénes recurren más a la negociación, las empresas o los gobiernos?
-En todos lados hay mucha negociación. Lo que sucede es que en los negocios están tomando un rol mucho más importante porque allí es donde la innovación se ve más claramente, la innovación es más rápida que en un gobierno. En un negocio se ve primero la innovación, y luego, a veces, los gobiernos adoptan alguna de esas prácticas de las empresas.
-¿Esta es una práctica desarrollada por las empresas para ser tomadas por los gobiernos?
-Los gobiernos son mucho más lentos y más conservadores, por eso las innovaciones están más cerca de los negocios. Los ejecutivos tienen que responder rápidamente y, si no lo hacen, pues están fuera del negocio. Tienen mucho más apuro. En cambio, los gobiernos se mantienen durante un largo tiempo.
-¿Es más fácil negociar con gobiernos o con empresas?
-Yo creo que en el mundo de los negocios es algo más fácil. Es un sector en donde enseguida uno puede saber si el resultado es exitoso o no. La gente está más abierta a cambiar. Entre los gobiernos las cosas son mucho más complejas. Pero la gran diferencia es que a veces en el mundo de los negocios suele haber un incentivo a decir que sí. Muchas veces hasta suele haber premios por decir que sí, mientras que en los gobiernos los incentivos son más para decir que no.
-¿Qué cree que ha pasado en el mundo desde la crisis hasta ahora?
-¿Cuál crisis? [contesta sonriendo]. Porque el mundo está lleno de crisis...
-Le pregunto por la crisis financiera.
-El mundo está en un permanente estado de crisis. Yo estudié, me formé y estoy en la práctica de la negociación desde hace 30 años. Nunca, jamás, me había encontrado con un tiempo como el del año pasado en que las necesidades de estrategias de negociación fueron cada vez mayores. Eso se refleja en cada rincón del mundo por el que he andado. Y ahora que he llegado a la Argentina, me doy cuenta de que acá también hay cada vez mayor necesidad de negociar. Hoy el conflicto es una industria creciente, y la Argentina no es la excepción. Y ahora más que nunca se ve la necesidad de formar una cooperación constructiva. Hay que saber que no se va a poder resolver todo. Hay que lidiar con estos problemas de una manera constructiva. No se puede buscar la paz en todo como se trataba de lograr antes.
-¿Hay algo positivo en todo esto?
-¡Sí, claro!. Estamos en un momento de aprendizaje global. Hay una generación entera que está aprendiendo acerca de los problemas de la democratización, de la globalización... En estos tiempos que corren, la lógica básica del conflicto cambió y, consecuentemente, la manera que se trata ahora de ganar, de conseguir una victoria, no es como antes. No se trata de dejar al adversario vencido, sino que ahora, la mayoría de las veces, las dos partes terminan perdiendo. Eso se ve en los conflictos laborales, en la familia, en los negocios: todos terminan perdiendo. Es en estos momentos de crisis cuando la gente se da cuenta de que tal vez es mejor lidiar con estos conflictos de una manera diferente y se abren a nuevas formas de negociación.
-Lo que usted dice es que se necesita un momento extremo para aprender...
-Algo así, los humanos no aprenden de una manera fácil.
-¿Cómo ve el papel de los organismos internacionales como el G 8 o el G 20? ¿Es una etapa de más deliberación?
-Ahora al mundo se lo ve como un laboratorio que está aprendiendo. Hay más de 200 estados y decenas de miles de multinacionales y a eso se suma un enorme crecimiento de las organizaciones no gubernamentales. De ellas hay millones, que hace unos pocos años no existían. Esto hace que en los acuerdos internacionales los estados no sean los únicos actores. Eso se puede ver con el G 8 y el G 20, que se dan cuenta de que no se trata de meros países y de que sus decisiones van mucho más allá. El gran desafío es ver cómo se puede coordinar esto que está pasando. El G 8 y el G 20 solos no pueden hacer nada, tienen que tener cooperación de los demás. Pero le digo algo: parece que todo va en la dirección correcta.
-¿Por qué lo dice?
-El hecho de que se pase del G 8 al G 20, de que se agrande la mesa de discusión, es un buen paso. Ese es el fenómeno de esta revolución democrática, todos quieren estar en la mesa y ver qué está pasando. Todos quieren participar de las decisiones. Y eso es bueno, pero también hace que la toma de decisiones sea más complicada.
-En 2007, en medio de una crisis entre el gobierno del presidente Hugo Chávez y la oposición y los medios independientes, usted estuvo en ese país para negociar una salida al enfrentamiento. ¿Cómo fue esa experiencia?
-Fui ahí a pedido del ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter. Chávez le había pedido a Carter un asistente. Y llegué, un "yanqui", como nos llama Chávez a nosotros (sonríe).
-¿Lo recibieron bien?
-Bueno, fui allá con invitación... no me hubiese atrevido a ir sin ella...
-¿Cómo fue su encuentro con Chávez?
-Yo llegué y me dije: "Este hombre me va a recibir cinco minutos como para enterarse rápidamente de lo que tiene para decirle este profesor yanqui". Pero no fue así. Fue interesante porque fuimos sin una agenda prefijada.
-¿Cómo fue esa conversación?
-Excelente. Nosotros íbamos con una premisa de no dar ningún consejo. Ibamos a escuchar, nada más que a eso...
-Y Chávez habla mucho...
-(Risas) Imagínese que en vez de una reunión de cinco minutos estuvimos dos horas. Y después de una hora y media de estar hablando del conflicto, Chávez me preguntó. "¿Qué tengo que hacer?"
-¿Y qué le propuso?
-Que empezara a tener un diálogo indirecto con la oposición para intentar armar un código de conducta y empezar a conducir la crisis. Era necesario bajar el nivel de desconfianza mutuo y reducir el nivel de tensión que había entre las partes.
-¿Y se entendieron enseguida?
-Había un alto grado de agresión entre unos y otros. El presidente Chávez hablaba de "monos" y la oposición decía: "Esto es el Apocalipsis...", imagínese. Pero se empezó a elaborar un código de conducta, que asegurara una cobertura de prensa algo más independiente y que se avanzara en un referéndum para ver si el presidente Chávez seguiría o no el gobierno. Mi rol fue tratar de conseguir un acuerdo entre dos facciones que estaban en guerra, con las reglas de la guerra, que buscaba evitar una situación que podía terminar en violencia, al estilo de una guerra civil como la que hubo en Colombia. Fue una experiencia interesante.
-¿Cómo abordaría un conflicto como el de Argentina y Uruguay por las papeleras?
-En principio, con cuidado. Lo que realmente importa en esta situación es entender cuáles son nuestros intereses pero también los de la otra parte. Hay que entender que la otra parte no es sólo Uruguay sino que es mucho más complejo. Pero lo primero que haría es sentarme a escuchar qué es lo que quiere la otra parte, para entender sus intereses. Después vendrá alguna solución, pero primero hay que entender qué está pasando. Hay muchos problemas de este tipo en todo el mundo que fueron resueltos en forma positiva. Estados Unidos tiene un caso similar con Canadá, por ejemplo, y si bien no son temas fáciles de resolver, se pudo avanzar.
-¿Cuál es su opinión del enfrentamiento que existe en la Argentina entre el Gobierno y el campo?
-Sólo he escuchado algo de este conflicto. Pero quiero seguir subrayando la importancia de escuchar, respetar y la importancia de incluir a todos en la mesa. Me parece que cuando el conflicto se empantana y no se avanza, muchas veces es recomendable buscar una tercera parte, alguien imparcial para que dé su opinión y ayude. En estos procesos suelen salir ideas creativas que cuando se comenzó nadie hubiese creído que se podrían haber puesto sobre la mesa. Pero que le quede claro una cosa: si Dios nos dio una boca y dos oídos es para escuchar más que para hablar.
El hombre que nunca decía "sí"
William Ury estaba frente a 600 ejecutivos el jueves, a una cuadra del Obelisco. El experto más conocido del planeta en materia de negociaciones y resoluciones de conflictos había llegado unos minutos tarde al seminario. ¿El motivo de la demora? Pues un conflicto. Justo la mañana en que debía dictar su conferencia sobre negociación, un grupo piquetero se había adueñado de varios carriles de la avenida 9 de Julio para hacer escuchar su protesta.
La demora pasó, y Ury empezó con su charla. Habló de su experiencia en Chechenia, de su misión para tratar de acercar a los líderes chechenos y rusos, allá por los años 90. En uno de sus libros, El poder de un no positivo, recuerda las agresiones verbales que alguna vez le propinó el vicepresidente de Chechenia y de lo cerca que estuvo de replicar. Pero esperó. Dejó pasar un tiempo y retrucó. "Las críticas que me hace son para mí una señal de que estamos entre amigos y podemos hablar francamente. Estamos aquí para tratar de encontrar una forma de poner fin al sufrimiento y al derramamiento de sangre en Chechenia. Tratemos de aplicar unas medidas prácticas que podamos aplicar desde hoy mismo", dijo. Asegura que la conversación se encarriló y que ese fue su Sí. Ury ha hecho un culto de la utilización del Sí y del No. De hecho, sus principales libros son Supere el No, El poder de un No positivo y ¡Sí!... de acuerdo.
En su conferencia, recordó una anécdota personal de cuando estaba buscando financiamiento para un libro sobre el Sí. Uno de los que lo llamó fue Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo. Ury recuerda el encuentro.
"Me junté a desayunar con Warren y lo primero que me dijo fue: ´William, ¿por qué voy a financiar un libro sobre el Sí, si yo me la paso diciendo que no. A mí me traen centenares de negocios y yo les digo no, no y no. He dicho cinco o seis veces que sí y, mirá, mal no me ha ido. Soy millonario´. Entonces -prosigue Ury- yo le dije: ´Lo que pasa es que esos son los no que sirven, los que son positivos, los no que siempre nos conducen a un sí.´"
Mano a mano
William Ury se mueve como un pez en el agua en un hotel cinco estrellas, donde transcurre gran parte de su vida. Aunque vive en Colorado, Estados Unidos, y enseña en la Universidad de Harvard, este reconocido negociador recorre continuamente el mundo para dar conferencias, presentar libros o ayudar a destrabar conflictos.
Venía de San Pablo, pasó dos días en Buenos Aires y volvía a Estados Unidos. Allí tenía agendada una serie de reuniones con legisladores que quieren conocer de qué se trata su último proyecto: The Abraham Path Initiative. Allí, en Medio Oriente, quiere crear un corredor turístico que siga el camino de Abraham, un figura conciliadora entre el cristianismo, el judaísmo y el islam.
No le teme a ninguna pregunta aunque parece conocer todas las tretas que existen para escaparse del caso puntual o de las referencias a situaciones coyunturales. Lo suyo es escuchar y medir sus palabras. Y cuando habla, cuando le toca responder, siempre lo hace con tono seguro y dejando poco resquicio para el entrevistador.
lanacion.com
Extraído de odrlatinoamericana.ning.com
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