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viernes, 18 de julio de 2008

LA PRUEBA DEL ABUSO SEXUAL CONTRA NIÑOS Y ADOLESCENTES


Cómo dar una respuesta rápida ante las denuncias de abuso sexual a menores es lo que alarma a varios diputados frentistas de la comisión de Constitución. Se intenta fijar un plazo breve, entre 72 y 24 horas, para separar al agresor.

¿Es viable realizar un diagnóstico certero en un plazo tan breve, con las garantías suficientes para los involucrados? Eso se preguntan en el Frente, cuyos diputados manejan algunos borradores para modificar un proyecto ya votado en el Senado que reforma en este tema el Código de la Niñez. Aunque todavía no hay consenso en la interna, los diputados apuntan -junto al INAU- a la desjudicialización de ciertos casos de maltrato y que, si llegan al juez, sea con la mayor cantidad de información posible, para adoptar las medidas cautelares de protección y que la definición del proceso sea rápida, dijo a El País el diputado de la Vertiente Artiguista, Edgardo Ortuño.

El juez tendría un plazo para adoptar medidas cautelares y, si corresponde, sacar al niño o al agresor del hogar. En la comisión evalúan el tipo de medidas cautelares, las condiciones para adoptarlas y su gradualidad, indicó el diputado del MPP Javier Salsamendi.

En ese contexto, la directora de la clínica de Psiquiatría Pediátrica de la Facultad de Medicina Laura Viola (grado cinco) dio ayer su visión sobre el tema a la comisión, junto a otros profesionales de la facultad. Los expertos indicaron que si existe una denuncia espontánea de un niño, "con palabras propias y de forma precisa", en el 95% de los casos se comprueba que la denuncia es real.

Pero advirtieron que "no es lo más común que el menor relate espontáneamente la agresión", salvo cuando el agresor es un desconocido. En los hechos, las cifras internacionales indican que sólo el 60% de las denuncias de abuso se comprueban, dijo Viola a El País.

MANIPULACIÓN. Las falsas denuncias pueden ocurrir cuando hay interpretaciones erróneas de familiares, cuando el discurso del niño se ha "contaminado" del de sus cuidadores, cuando ha sido "intencionalmente manipulado" o presionado. "Si la sospecha se desestima, ¿quién repara al progenitor? ¿El progenitor que acusó falsamente al otro debe seguir viviendo con el niño? ¿O ha cometido abuso emocional o negligencia?", preguntó Viola.

La doctora puso un ejemplo: "Si el niño le dice a la mamá que el padre le hizo cosquillas y la madre malinterpreta que hubo abuso y adjudica intenciones equivocadas, ahí la situaciones es más compleja".

Así, Viola hizo hincapié en las complejidades de las denuncias de abuso sexual, que no suelen dejar consecuencias físicas: dijo que se trata de un fenómeno de difícil visibilidad para el profesional, debido a la "privacidad del suceso".

Entonces, el discurso del menor se vuelve "clave" si las condiciones de la entrevista son "rigurosas". Viola explicó que los preescolares suelen revelar la situación en forma accidental o bajo la influencia de un "estímulo evocador". Los escolares y adolescentes, en cambio, lo dicen a una persona digna de su confianza.

"Cuando un niño realiza una denuncia de abuso, la primera posibilidad que debe ser considerada es que la denuncia es verdadera", dice un estudio de los estadounidenses Mark Lipian, Mark Mills y Anne Brantman, manejado ayer. Pero el informe indica que de tres millones de denuncias de abuso y negligencia en Estados Unidos en 2001, sólo en la tercera parte -cerca de un millón- se determinó que las víctimas habían sido abusadas.

Un estudio similar realizado en Canadá en base a 135.573 denuncias de maltrato y abuso sexual, dio como resultado que el 45% tenían sustento, en el 22% de los casos había dudas y un 33% no tenían sustento.

CAUTELA. Aunque coincidió en la necesidad de un nuevo marco legal, el discurso de la experta pareció contrariar en algunos aspectos el apuro por resolver los casos sí o sí en forma breve. "Ojalá en todas las situaciones de abuso sexual fuera fácil de decir: este sí y este no. Pero no lo es. A diferencia del maltrato físico, el abuso sexual en niños en general no tiene lesiones físicas que lo evidencien, ni procesos infecciosos", dijo Viola. La razón es que el abuso sexual infantil suele ser sin penetración, y lo más común es encontrar consecuencias emocionales, indicó Viola. Por eso, se depende de testimonios y diagnósticos.

Y apuntó: "Tenemos muy claro que el abuso sexual existe y es importante, pero nuestro discurso debe ser científico, para poder apoyar al niño que ha sido abusado. A veces un niño que sí sufrió un abuso es visto por un entrevistador sin calificación, y eso lleva a que el niño no pueda dar un relato veraz y luego el juez no puede tomar en cuenta el relato, que deja de ser real y está contaminado por el evaluador adulto".

Viola y su equipo hicieron hincapié en la calificación técnica de los peritos y entrevistadores y en evitar acusaciones infundadas. "Los relatos surgidos de interrogatorios repetidos, plagados de preguntas inductorias, carecen de toda validez e incluso pueden significar la pérdida de un elemento probatorio por la impericia de quienes conducen la entrevista", dice el profesor adjunto en medicina legal Hugo Rodríguez, en un libro publicado en 2006. Rodríguez, que ayer acompañó a Viola, entiende que está contraindicada la reiteración de interrogatorios. De hecho, el proyecto de ley a estudio establece un solo interrogatorio, y en lo posible con cámara de Gesell (sala con vidrio de visión unilateral)

Hoy más del 90% de los casos de abuso y maltrato responden al seno intrafamiliar. Los expertos entienden que es "casi imposible" que una madre no sepa del maltrato.

PASOS. Para el diputado blanco Álvaro Lorenzo, presidente de la comisión de Constitución, el punto central es lograr un sistema de protección eficiente contra el abuso infantil, asegurándose que esa prevención no genere víctimas inocentes. "Pero no tenemos que cobrar al grito, por más que sea un tema sensible para la opinión pública. Si lo hacemos, caemos en un zafarrancho. Debemos estudiar con profundidad este proyecto, para que la separación del niño o el agresor sea con total rigurosidad", indicó.

Salsamendi está de acuerdo en acelerar el proceso, pero se hace algunas preguntas: "¿Có-mo generamos un mecanismo rápido que no desestime denuncias ciertas, pero que tampoco acuse a inocentes? ¿La celeridad del proceso va en contra o a favor de los niños?".

Viola, en tanto, advirtió que los niños tienen hoy información no adecuada para su edad: "Pensemos en el baile del caño y nos daremos cuenta qué cantidad de información están recibiendo con el padre, la madre y la abuelita sentada al lado".

Las cifras

95% Es el porcentaje de casos en los que se comprueban las denuncias de abuso, cuando hay una denuncia espontánea del menor.

60% Si no hay denuncia espontánea, lo cual sucede en la mayoría de los casos, baja el porcentaje de casos que se comprueban.

Las niñas prevalecen en casos de abuso

Los estudios señalan que, en los casos de abuso sexual a menores, hay una clara preponderancia de las niñas abusadas, que puede variar entre 5 a 1 y 2 a 1. En los casos de incesto, la preponderancia de las niñas es más pronunciada: entre 8 y 9 a 1. El abuso sexual con penetración es mucho más frecuente en la etapa pospuberal. Y los victimarios son casi siempre varones: algunos autores les adjudican un 93%.

La madre suele funcionar como un "agresor pasivo", según el pediatra mexicano Arturo Loredo Abdalá. Hugo Rodríguez Almada, autor del libro Maltrato y abuso sexual de menores, dice: "En la mayoría de los casos de abuso incestuoso, de una u otra forma la madre tolera o favorece la situación". Es mas factible el abuso sexual si la madre hace abandono del hogar, hay ausencia por enfermedad, "distanciamiento emocional y escasa afectividad".

Las estadísticas indican que quince niños de cada 1.000 sufren algún tipo de maltrato. A nivel internacional, entre las situaciones maltrato, se estima que cerca del 45% responden a casos de negligencia, 26% a casos de maltrato físico, 11% abuso sexual, 3% abuso emocional y hay un 16% de casos "inespecíficos".

Definen texto y quieren votar proyecto durante julio

El proyecto del oficialismo crea una red de centros de atención a menores que, con equipos multidisciplinarios de la órbita del INAU, realizarán la primera atención ante denuncias de maltrato. Si el caso no es grave, se optará por un camino extrajudicial para evitar la "revictimización" del menor.

El director del INAU Víctor Giorgi dijo que se privilegia la protección del niño "por encima de los tiempos judiciales". En eso mismo coincide el diputado frenteamplista Edgardo Ortuño: "Hay que inclinar la balanza a favor de la rapidez en beneficio de los niños, que no deben ser víctimas de un sistema judicial engorroso, sobre todo teniendo en cuenta que la amplísima mayoría de las denuncias son ciertas". Ortuño pretende que se vote el proyecto en comisión durante julio, luego de que la próxima semana se vuelva a recibir a la Clínica de Psiquiatría Pediátrica.

Fuente: "El País Digital", jueves 17 de julio de 2008.-

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