Tus derechos de autor están a salvo?

domingo, 13 de diciembre de 2009

HOMBRES CHICOS QUE CARGAN UN GRAN PESO.

Los dos cajones de lechuga son casi más altos que él. Los sostiene para que no se caigan del carro que arrastra su padre en el Mercado Modelo. "Tiene otros seis hijos chiquitos y cada día trae a uno", dice Gabriel, dueño de uno de los puestos.

Son las 3 y 30 de la madrugada del jueves, uno de los días de mayor actividad del Mercado Modelo, principal centro de comercialización de frutas y verduras del Uruguay.

En esa hora pico cuesta caminar entre los carros, camiones y montacargas que circulan en los galpones. Los ruidos de los vehículos y los gritos hacen que sea difícil conversar.

Padre e hijo llegan hasta el puesto de Gabriel e ingresan a buscar más frutas y verduras. El niño de 10 años, que parece de 6 o 7, es uno de los 50 menores de 15 años que en las tres oportunidades en que concurrió El País al Mercado -29 de octubre, 5 de noviembre y el 26 de noviembre- cargaban y descargaban camiones, arrastraban carros con cajones o recolectaban frutas y verduras de descarte en el Mercado. Requechear alimentos para llevar a su casa se transforma en trabajo cuando es una práctica sistemática por la que el niño deja de hacer actividades propias de su edad, como ir a la escuela.

Si bien los métodos con que trabajó El País no son comparables a relevamientos anteriores, los datos recogidos coinciden con la observación y la visión de operadores, adolescentes y autoridades, que afirman que es notoria la disminución de niños que trabajan en el Mercado. Mientras en 2003 Gurises Unidos detectó 216 niños y adolescentes, en 2007 el programa Calle del Instituto del Niño y el Adolescente (INAU) y Casamiga N° 6 relevaron 148 y actualmente son unos 50.

El trabajo está prohibido en Uruguay para los menores de 15 años, según el Código de la Niñez y la Adolescencia.

"El niño no va a la escuela. Si le preguntás al padre te va a decir que sí. Pero yo sé que no va", cuenta Gabriel. "Le he dicho que lo mande, pero no me hace caso", agrega.

Este puestero también contrata a ese niño. Le paga $ 20 para que se quede parado un buen rato junto a cajones apilados y así evitar que se los roben. Además, le da café con leche.

Un caso como éste podría derivar para el padre en una limitación o hasta suspensión de la patria potestad - "conjunto de derechos y deberes que la ley atribuye a los padres en la persona y en los bienes de sus hijos menores de edad"-, ya que se vulneran dos de los derechos básicos del niño: la educación y la salud y además se lo somete a riesgos.

En 2005 o 2006 la mayoría de los niños que trabajaban en el Mercado recibían también una taza de leche y pan. Se las brindaba un operador. "Lo hacía con criterio de ayudar, pero eso hacía que hubiera más niños", dijo Marcelo Amado, secretario de la Comisión Administradora del Mercado. Fue por eso que con INAU decidieron solicitarle que dejara de darles comida. "El Mercado no es el mejor ámbito para que haya niños, es un lugar de trabajo", agregó.

En eso coincidió Enrique Saavedra, coordinador de Políticas Públicas de la ONG Gurises Unidos, institución que hizo el relevamiento de 2003. "Hay una serie de códigos y elementos que no son propios para el niño y el

adolescente, por cómo se manejan, cómo son las transacciones, el ambiente, el lugar. Nuestra experiencia es que esos niños estaban expuestos a muchas situaciones de riesgo", sostuvo.

Los niños trabajan de madrugada, levantan peso excesivo para su edad, están rodeados de hombres adultos, esquivando máquinas, carros, vehículos y montacargas. Uno, por ejemplo, chocó a una mujer que caminaba entre los puestos.

Las pocas mujeres que se ven a esa hora son mayoritariamente mozas de bares cercanos que venden comida y bebida, que necesitan un permiso para ingresar. Otras ayudan a familiares en los puestos. Y también están las que llaman la atención por su vestimenta provocativa y maquillaje. "Lo que sí se ve mucho son mujeres que van a vender pero que van con doble sentido. Venden café, refuerzos, pero van para otra cosa", contó un comprador que llega desde Salto los jueves a las 6 de la mañana, cuando comienza la comercialización.

Otro puestero coincidió con esa visión: "Venden café, pero después entran en confianza y ofrecen otros servicios".

Amado quedó sorprendido cuando se le contó sobre los "otros servicios" que se ofrecen. "No hay violación a las leyes en el ámbito del Mercado. Lo que se haga afuera no sé", sostuvo. Sin embargo, la existencia de niños trabajando ya es de por sí una violación a las normas.

Además, operadores afirman que si bien no se comercializa droga en el Mercado, sí hay jóvenes que van a vender "cosas" para poder adquirir pasta base. "El tema es que algunos les compran", dijo un puestero.

EN FALTA. En el puesto de Juan un adolescente está recostado sobre bolsas de papa. Terminó de cargar hace un rato un camión y descansa hasta que le toque el próximo. Faltan pocos minutos para las 4 de la mañana y mira hacia la nada. Su pelo está teñido de rubio. Su vaquero limpio y su gorra negra impecable. Es que en eso, dice, gasta la mayor parte de lo que gana por día, unos $ 350. Y alguna vez, cuando su madre anda "muy corta" de dinero, la ayuda con algo. Pero esas veces son las menos. Lo que en su casa nunca falta es la verdura: los puesteros se la dan.

Trabaja en el Mercado desde hace dos años, cuando tenía 14. Parece tener menos de 16, como sucede con la mayoría de los adolescentes que se ven allí. Llegó por unos primos y unos conocidos. No se fue más.

Va todas las noches, sobre las 22, y carga y descarga hasta la mañana siguiente. Después regresa a su casa. A veces duerme un rato. Muchas otras sigue de largo, dice. De estudiar no quiere ni hablar.

En los dos años que trabaja allí nunca le pidieron un carné de permiso laboral -que otorga el INAU desde los 15 años y que no tiene- o una identificación. Además, cobra en negro. "Los gurises que van, no creo que tengan permiso", agrega el comprador de Salto.

Respecto a los controles sobre trabajo infantil, el secretario de la Comisión Administradora del Mercado, respondió: "Les dimos participación al INAU, a las autoridades competentes. No es un tema de que nos desborde la situación, es un tema de competencias. Ni siquiera es competencia del Ministerio del Interior".

El INAU admite que no efectuó inspecciones en los últimos tiempos en el Mercado Modelo. "Es una falta de la Inspección. Pero no lo hemos hecho porque no tenemos cómo hacerlo en cuanto al número de personal y la forma de poder ingresar. Es un debe importante", afirmó Graciela Pardo, directora del Departamento. Para el año próximo esperan duplicar la cantidad de inspectores, dijo.

De todos modos, sería necesario hacer un "operativo" conjunto de varios organismos. "Así tuviera 20 inspectores yo no puedo decir: `Ustedes dos vayan al Mercado`, por el riesgo que es para el inspector". No obstante, informó que no han recibido denuncias sobre niños trabajando en el Mercado muchas horas y levantando peso, lo que sucedía años atrás.

¿oportunidad? Miguel carga y descarga. Luce como cualquier chiquilín de barrio: equipo deportivo, su cabello natural, sin gorro. El sudor en su cara aniñada muestra que hace horas que hace esa tarea. Tiene 15 años y trabaja hace un año y medio en el Mercado.

Dice que va al liceo y que gana $ 200 por día más comida. Siempre mirando al suelo, cuenta que a los padres no les gusta que vaya al Mercado. "Pero vengo igual", remarca. El dinero no lo usa para salir sino para "joder".

Algunos puesteros, si bien emplean a niños, también están atentos a que continúen con sus estudios. Es el caso de Juan, el patrón de los dos adolescentes. "Otros dos gurises trabajan y van a la escuela. Yo les pido que me traigan el carné. Y traen muy buenas notas. Uno muy bueno sote y otro muy bueno", comenta.

Para Juan y otros operadores, como el que había instalado el merendero, darle trabajo a un niño es incluso brindarle una oportunidad: la de tener un oficio cuando no quieren o no pueden estudiar. "El trabajo en el Mercado ha sacado a gurises de la calle. Después quedan con un oficio, siguen trabajando en los puestos", asegura.

En otro sector del Mercado un niño con una camiseta de fútbol carga un cajón de lechuga tras otro. Parece tener 8 años pero Pablo, uno de los puesteros que le da trabajo, dice que tiene 12. Y también cree que trabajar en este caso es positivo. "Sus padres son adictos a la pasta base. Él está acá como una forma de salir de esa situación. Va a la escuela", comenta.

Los chicos que rompen con su cotidianidad familiar también pierden los lugares propios de la infancia: la familia y, a veces, también la escuela. "Va a tener costos muy duros para el futuro. Es distinto si está de día en un puesto barrial que si está en el Mercado Modelo, que puede significar un ambiente hostil", dijo Saavedra.

Dos niños revuelven un cajón de boniatos. Están sucios y parecen de 10 años, pero aseguran que tienen 14 y 16. Van todas las noches. El mayor dejó la escuela en cuarto año porque no le "gusta". Juntan verduras para llevar a su casa, mientras preguntan si alguien precisa una mano. "Me pagan hasta $ 400 por descargar un camión", dice el de 16.

Cuando amanece, el trabajo sigue pero el ambiente cambia. A las 7 y 30 vecinos, hombres y mujeres, se entremezclan al comprar con minoristas. También hay niños, algunos de túnica, que requechean. Otros de 12 y 13 años juntan verduras y frutas para llevarlas a un carro parado sobre Avenida Centenario, donde los esperan adultos.

RAZONES. Para Amado la disminución de la cantidad de niños que trabajan en el Mercado se debe a gestiones que efectuó la Comisión Administradora en 2006 ante el INAU, organismo que tomó acciones: mayor vigilancia y trabajo social.

Juan recuerda claramente ese momento. "Vinieron unas asistentes sociales y hablaron con un chico que empezó a trabajar acá a los 9. Lo mandaban los padres. Me acuerdo que colgaba la túnica ahí y cargaba cajones. En su casa tenía que esconder el dinero que ganaba para que no se lo robaran porque era el único que trabaja en la familia. Ahora no viene más", recuerda.

Especialistas consultados vinculan la disminución de niños trabajando a programas del Ministerio de Desarrollo Social, mayor cobertura de asignaciones familiares y a proyectos sociales que actúan en la zona.

Entre ellos destacaron la Casamiga N°6 y el programa Cardal de la ONG Cippus, que intenta eliminar las situaciones de trabajo infantil, reconvirtiendo la labor de los mayores de la familia y brindándole más herramientas a los jóvenes.

De todos modos, medio centenar de niños sigue trabajando en el Mercado.

Las autoridades aseguran que hay controles en las 13 puertas oficiales por donde entran vehículos, pero que hay libre circulación en los ingresos de los operadores.

En las tres oportunidades en que El País concurrió, pudo acceder por una entrada vehicular y peatonal sobre Avenida Centenario sin que se pidiera identificación.

Las autoridades son conscientes que el ingreso no está totalmente controlado. Apuestan a revertir la situación en el nuevo Mercado, cuya construcción se licitará en 2010.
La cifra

864.000 Pesos, equivalentes a 2.000 Unidades Reajustables, es el máximo de multa que debe pagar quien emplea a un menor de 15 años.
En el mundo trabajan 158 millones de niños

El proyecto de investigación plasmado en esta nota obtuvo una mención especial en el "Premio Proniño", primera edición del concurso de Investigación Periodística sobre Trabajo Infantil en Uruguay; convocado por Movistar para su programa contra el trabajo infantil y la agencia "Vos y voz".

"El concepto de Trabajo Infantil refiere a aquellas actividades económicas y/o modos de supervivencia, remuneradas o no, llevada a cabo por niños, niñas y adolescentes menores de 18 años", indica el Comité de Erradicación del Trabajo Infantil (CETI).

Unicef define el trabajo infantil como "cualquier trabajo que supere una cantidad mínima de horas, dependiendo de la edad del niño o niña y de la naturaleza del trabajo". Este tipo de trabajo se considera perjudicial para la infancia y por tanto debería eliminarse, según esa organización, que calcula que en el mundo hay 158 millones de niños y niñas entre 4 y 14 años que trabajan.

El Código de la Niñez y la Adolescencia de Uruguay prohíbe todo trabajo que no permita al niño o adolescente gozar de bienestar en compañía de su familia o responsables o entorpezca su formación educativa. También fija que el Estado está "obligado a protegerlos contra toda forma de explotación económica y contra el desempeño de cualquier tipo de trabajo peligroso, nocivo para su salud o para su desarrollo físico, espiritual, moral o social".

Un convenio internacional al que suscribió Uruguay en 1956 indica que los niños no pueden trabajar entre las 22 y las 6 de la mañana, dijo Graciela Pardo del INAU.
Denuncias de trabajo infantil: 18 este año

"En lo que va de 2009 recibimos sólo 18 denuncias" de trabajo infantil, contó Graciela Pardo, directora de Inspección Laboral del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU). De ellas, 11 son del Interior y siete de Montevideo. "Pero la mayoría no se han podido comprobar. Creo que debería estudiarse por qué la sociedad uruguaya no denuncia".

Pardo dijo que también están "otorgando muy pocos carné de trabajo (a adolescentes entre 15 y 17 años) en relación a los entre 35.000 y 40.000 niños y adolescentes que trabajan en el país, según las encuestas. Y el Estado, a través de nuestro Departamento, otorga anualmente unas 2.500 autorizaciones".

"Hay que romper esa idea de que el trabajo es bueno, es bueno pero a determinada edad. Y la educación no se está cumpliendo. En 2009 el 60% de los adolescentes que tramitaron el carné de trabajo en el Interior no tenían el ciclo básico completo. Y en Montevideo es el 45%, donde hay una escuela y un liceo en cada esquina". Para denunciar, llamar al 0800 50 50.
CLAVES

En 2003.

La Intendencia y la Comisión Administradora del Mercado Modelo licitaron que se hiciera un relevamiento sobre trabajo infantil.

Resultado.

El estudio, efectuado por la ONG Gurises Unidos, detectó a 216 niños que trabajaban allí.

En 2007.

El Mercado Modelo planteó al INAU que efectuara un nuevo informe, que estuvo a cargo del programa Calle y Casamiga N° 6.

Resultado.

Relevaron a 148 niños que trabajaban en el Mercado.

En 2009.

El País concurrió dos madrugadas al Mercado Modelo y una mañana. Pudo detectar a unos 50 niños en distintas tareas. El INAU no realiza inspecciones allí.

Disminución.

La menor cantidad de niños es atribuida a políticas y planes sociales efectuados por ONGs e INAU.

El País Digital, domingo 13 de diciembre de 2009.

No hay comentarios: