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viernes, 8 de mayo de 2009

POR PRIMERA VEZ DONARON EMBRIONES EN URUGUAY.-

Por primera vez nacerán en Uruguay niños que genéticamente no son hijos de ninguno de sus dos padres. El Centro de Reproducción Humana del Interior inició un programa de donación de embriones y ya realizaron las primeras transferencias.

Si bien para preservar el anonimato de los donantes que aún son pocos, el Centro de Reproducción Humana del Interior (Cerhin) no confirma si ya hubo embarazos por este método, el programa que iniciaron plantea un nuevo tipo de "adopción" por el que nacerán niños en los próximos años: la "prenatal".

"Muchas veces las mujeres no tienen la posibilidad de lograr un embarazo porque sus óvulos son de mala calidad o porque el semen de su pareja es de mala calidad. Y de pronto, no pueden acceder a un tratamiento de fertilización in vitro pero sí a un procedimiento de descongelamiento y transferencia de embriones, que tiene un costo mucho menor", señaló la médica Rita Vernocchi, directora de Cerhin a El País.

"La mujer va a ser la madre biológica y la madre legal pero no la madre genética. Este programa le permite a la mujer la maternidad. El vínculo desde la etapa intrauterina es muy importante. Luego da a luz y amamanta a ese bebé", añadió la especialista.

La donación de embriones es una técnica que no han utilizado otras clínicas de fertilidad como la que funciona en la Asociación Española, Casmu, Médica Uruguaya, el Centro Iberoamericano de Reproducción Asistida y el Centro de Esterilidad Montevideo, informaron en esos centros. El tema es estudiado en la Asociación Española por los abogados de la institución, dijo Alejandro Bozzolo, director del servicio.

Antes de implementar el programa Cerhin consultó a varios equipos de abogados. "No existe ninguna prohibición para este procedimiento. Se tiene que manejar con un consentimiento que es como lo hacemos nosotros", dijo Vernocchi.

LOS DONANTES. Desde mediados del año pasado Cerhin comenzó a citar a parejas que realizaron tratamientos de fertilidad, que tienen embriones congelados y que decidieron que no desean más hijos, explicó Vernocchi. "Había muchas parejas que habían cubierto su cuota de hijos y entonces quedaban como presos de esos embriones. Y a ellos les comunicamos que teníamos esta nueva posibilidad", señaló la médica.

A los eventuales donantes se les explica que los embriones serán destinados a parejas con problemas de fertilidad, que están en la misma situación que ellos años atrás. "Se considera si esos embriones están en condiciones de ser donados porque está el tema de la calidad embrionaria. Depende, por ejemplo, de la antigüedad que tengan esos embriones almacenados", indicó la especialista.

También les informan que en ningún caso los embriones serán utilizados para otros fines que no sean "asistenciales" -no se investiga con ellos-.

Para que se pueda concretar la donación, la pareja deberá pasar por una serie de exámenes médicos. En concreto les efectúan análisis para descartar sífilis, sida y hepatitis B, un examen psicológico y también analizan que en su familia no haya enfermedades psiquiátricas graves hereditarias que puedan transmitirse.

"Además, tienen que tener claro que si existen tres embriones almacenados no van a nacer tres niños. La tasa de embarazos de embriones congelados es menor que la tasa con embriones frescos: es del 30%. Entonces, si transferís tres embriones pueda haber un embarazo o ninguno", dijo Vernocchi.

La pareja que dona los embriones también debe saber que Cerhin no les va a comunicar si se obtuvo o no un embarazo. Y un detalle nada menor: si se genera un nacimiento el único que puede pedir datos sobre su identidad genética es el niño (ver nota aparte).

"Tenemos unas cincuenta parejas que estarían evaluando la posibilidad de la donación. Algunas ya han firmado el consentimiento y ya donaron sus embriones. No quiero dar números exactos porque esta población es muy chica", indicó Vernocchi. "No es una decisión sencilla. Algunas parejas aceptan inmediatamente. Otras están en la duda. No hay apuro. Lo importante es que este tema pueda llegar a ser una solución y no un problema. Que no genere un problema a futuro. Tiene que ser completamente meditado", añadió.

Una vez que la pareja dona el o los embriones, Cerhin pasa a otra etapa: analizar con cuales de los aspirantes a ser receptores es más compatible fenotípicamente, es decir, que tengan rasgos similares. Ello, en Uruguay no presenta mayores problemas porque la población es "muy parecida". "También nos fijamos, por ejemplo, que si los receptores son altos y delgados, los donantes sean más o menos similares", señaló Vernocchi.

LOS RECEPTORES. Hay dos causas principales por los que hay parejas que aspiran a recibir embriones. Por un lado, están quienes se realizaron tratamientos de fertilización con los gametos (óvulos y espermatozoides) propios y no obtuvieron resultados. En esas circunstancias se les plantea la donación, tanto de óvulos como de esperma. "Pensemos que el hombre tiene un problema severo en el semen. En ese caso el tratamiento posible sería lograr un embrión con el semen de un donante y óvulos de la mujer de la pareja. Y eso no lo aceptan, pero sí aceptan la posibilidad de un embarazo con un embrión que no sea genéticamente de ninguno de los dos", explicó Vernocchi.

"Uno no puede ponerse en el cuerpo de otra persona. Quizás a alguien pueda parecerle absurdo y crea que es mejor un futuro hijo de óvulos de la mujer de la pareja y semen de donante, pero tal vez el esposo no lo crea así. Y entonces, deciden plantearse la donación del embrión", agregó.

La otra situación es cuando la pareja tiene problemas para concebir y no puede costear una fertilización in vitro, un procedimiento que requiere una inversión de US$ 4.500 más entre US$ 1.000 y US$ 2.000 de medicación para la mujer (el costo varía según la edad, ya que cuanto mayor es, más cantidad necesita).

"En una donación el costo es de unos US$ 2.000, bastante menos de la mitad que una in vitro", señaló Vernocchi. Hasta ahora tienen "muchas más pacientes" en espera de un embrión que donantes. "Hemos hecho transferencia de embriones. No voy a decir resultados en cuanto a embarazos porque eso puede permitir que una pareja que haya donado embriones pueda descifrar si pudieron haber habido embarazos o no", indicó Vernocchi.

La donación de embriones no implica dificultades de compatibilidad con la mujer receptora ni mayor riesgo de abortos. "El embrión siempre es diferente de la madre. Es mejor la implantación si es diferente, incluso", sostuvo la especialista.
Las cifras

30% Es la tasa de embarazos con embriones congelados en el Centro de Reproducción Humana del Interior, Cerhin.

2.000 Es el costo en dólares de una donación (entre descongelamiento y transferencia embrionaria). Una in vitro cuesta el triple

Sólo el niño podrá pedir su "origen genético"

Quienes deciden donar embriones como quienes los reciben deben consentir que si tras un procedimiento nace un niño, él va a ser eventualmente "el único" que pueda pedir en el futuro datos sobre su identidad genética, dijo Rita Vernocchi, directora del Centro de Reproducción Humana del Interior.

"Se les informa que si se genera un embarazo el único que puede pedir datos en el futuro es el niño, ni los donantes ni la pareja receptora. Cuando el niño cumpla determinada edad, si se entera que no es hijo genético de sus padres, puede solicitar la información de quiénes son. En ese caso puede acercarse al centro y pedir la información", señaló la médica.

Según la legislación vigente en Uruguay la madre es la persona de quien nace el niño. "Ese bebé va a ser hijo biológico de una madre que no va a ser la madre genética de ese embrión. Pero sí va a ser su madre legal y así va a ser inscripto el niño. Si sus padres legales no se lo dicen, salvo que decida hacerse un ADN, no tiene forma de saber que no es hijo genético de esos padres", indicó Vernocchi.

En el consentimiento que firman en Cerhin no se establece una edad precisa a partir de la cual darán información a los futuros niños que nazcan a través de este procedimiento.

Para el caso de las adopciones, el Código de la Niñez y de la Adolescencia establece que a partir de los 15 años una persona puede solicitar ante un juez de familia los antecedentes de su adopción, siempre que fundamente su pretensión.

El País Digital, viernes 8 de mayo de 2009.-

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